En estas fiestas navideñas quiero desearos lo mejor para los días que nos restan de 2016 y que el 2017 sea el año en el que parte de nuestros sueños se hagan realidad.

Son días de reencuentros, de recuerdos, de ilusión. Aunque sea por unos días, vuelve a casa ese hijo que se nos fue en busca de una oportunidad aquí negada; de reunirse toda la familia, de disfrutar comiendo en demasía, de beber, y de cantar villancicos, o lo que se tercie. Son en definitiva días de alegría, de celebración y de fiesta. También de recuerdos y añoranzas. Nos acordamos de los que no han podido venir, de los que lo están pasando mal y sobre todo de aquellos seres queridos que se nos fueron y permanecerán siempre en nuestro recuerdo.

Son fechas para echar un vistazo hacia el año que finaliza. Al analizarlo veo que este mundo que nos rodea no me gusta, que no es por el que he estado luchando toda mi vida.

El egoísmo de muchos y el fanatismo de otros están sembrando desolación, miseria y muerte en gran parte del planeta; el terror y el miedo nos tiene atenazados; al tiempo que hay quien intenta despertar los sentimientos más deplorables y despreciables del ser humano, como el odio, el racismo, la xenofobia, para imponerse y vencer al contrario a costa de lo que sea; se abre aún más la brecha entre los que lo tienen todo y los que no tienen nada. Son, en definitiva, tiempos difíciles.

Y veo, vemos como muchos de los nuestros no tienen trabajo, especialmente los más jóvenes y el que lo encuentra es de poca calidad. Que muchas familias, demasiadas, pasan grandes dificultades para llegar a final de mes. Que en otras, en 43 hogares este año, faltaran la , la hija o la hermana porque ha sido asesinada fruto de la violencia machista. Y veo a esa familia desahuciada que se ve obligada a abandonar su hogar; o a la que no tiene nada con que calentarse. ¡Y muchas cosas más!

Aunque en el terreno individual nos haya ido bien, no podemos negar que 2016 han sido un año duro, difícil e incluso desilusionante en el terreno político, económico y social. Un año en el que, aunque se nos dice machaconamente que estamos saliendo de la crisis, lo cierto es que la mayoría de los ciudadanos ni lo vemos ni lo disfrutamos. Que los grandes problemas ciudadanos siguen vivos y sin solución.

Pero no quiero que en estos días de fiesta y reencuentros recordemos solo penurias y dificultades, pero sí evitar que se nos olviden, porque están ahí; y citarnos todos para que seguir comprometidos para evitarlas, para reducirlas.

Desear que en 2017 estas guerras fratricidas terminen; que el fanatismo desaparezca de la faz de la tierra; que se imponga la sensatez; que nadie pase dificultades extremas para llegar a final de mes, que nuestros hijos puedan volver a casa no solo en navidad y que, en definitiva, seamos capaces entre todos de construir un mundo en paz, más justo, libre y solidario que el que actualmente tenemos.

¡Felices fiestas y buen 2017!

Artículo de opinión de , funcionario de Justicia y Sindicalista