Al dedicarle mi modesto homenaje a este personaje de la revista “Yumbo” vuelvo a recordar a otro Miguelín diferente, a un hombre real de carne, hueso y simpatía, a un compañero de Correos y Telégrafos, al popular albaceteño que compartió a mi lado 38 años, o sea desde mayo de 1965 hasta abril de 2003 ¡Casi nada!

Miguel López Díaz era hijo de Lucas, el saladísimo telegrafista de Linares, y de Concha , la manchega atractiva y habilidosa, y hermano de Luquitas, , y y amén de repartir telegramas, cartas urgentes, certificados, giros y paquetes, tras la fusión de los cuerpos telegráfico y postal allá por el lejano 1978, ejerció de repartidor de prensa madrugador y eficiente (las puertas de la imborrable “Verdad”, enclavada al principio en el número 22 de la calle Mayor, se le abrieron de par en par con la venia de Ferrando, José Sánchez de la Rosa, , y demás familia periodística ).

”Miguelín comenzaba esa tarea a las seis y pico … y a las ocho ya estaba abriendo las sacas de la correspondencia y poniendo a punto el copioso material procedente de diversos puntos de la península ¡Cuántas cosas compartí con él y con los suyos!. En mi memoria están , 13, bajo derecha, su primer domicilio… y luego , junto a Agrotécnica, y posteriormente, después de su unión con la guapísima Ana Mari, en el actual Paseo de la Circunvalación (Ana solía cantarle “Golondrina”, el tema de María Mérida, creadora de “Palmero suba a la palma”, cancioncilla que se oía en la radio un día sí y otro también).

“Miguelín” ensalzado en versos por nuestro conserje , poeta, escritor y con muchos premios en su haber, posiblemente no conoció al “Miguelín” de los tebeos, al muñeco del historietista Gin que brilló en las viñetas de Ediciones Cliper al lado de “El Faunito Pepino”, “Enanín”, “Don Chuleta”, “Don Guarrete” y un largo etcétera de colaboradores fijos en la poderosa empresa que rivalizaba con Bruguera, Valenciana y Buygas, editoras de categoría.

Este chavalillo de unos nueve o diez abriles trotaba a la verita de su perrito “Tizón” y tropezaba con una serie de pasquines con la efigie de un bandido perseguido por la ley… y el travieso chicuelo, para gastarle una broma al sheriff de pueblo mejicano, proclamando: ¡Refríjoles! le pintaba al malhechor en busca y captura, unos largos bigotes.

La bromita le salía cara ya que el perseguido en cuestión se había disfrazado con unos “mostachos” similares a los que le había añadido el improvisado dibujante… y al conocerlo personalmente le daba las gracias persiguiéndolo y descargando sus revólveres a diestro y siniestro sin dar en la diana para suerte de la traviesa criaturita que intentaba romper una hucha con martillo y petardos que estallaban a corta distancia de nene y can.

Y “Miguelín” entre caballos salvajes, sombreros que volaban ante los desorbitados ojos del dueño del “Circo Rex” y metido en epopeyas de rompe y rasga. Un mal día los dos “Miguelines” se fueron… pero no para siempre porque están y estarán en el corazón de los que tanto les quisimos, por cierto que os invito a descubrir al “Miguelín” telegrafero presente en la fotografía de despedida del citado Ramón Moreno hecha en octubre de 1979… ¡Anteayer! ¡Hasta la próxima, amigos!

Valeriano Belmonte