Cuando desde la punta del esplendoroso parque Abelardo Sánchez, se inicia un pausado paseo por la estrechez de la bien plantada calle Ancha, con sus edificios envueltos en las almas de los visionarios arquitectos , , , Martínez o entre otros, podemos ir observando que en su bajos han ido proliferando establecimientos bancarios, franquicias que están de paso e incluso un casino, que han sustituido a cafeterías y otros establecimientos del comercio albaceteño de los de casi toda la vida. Finalmente llegamos a un espacioso Altozano, cada vez menos transitado sobre todo por las tardes. Y ahora como proyecto estrella se están ejecutando las obras correspondientes que posibilitarán el traslado de los Juzgados a las afueras de la ciudad, lo que entre otras cosas, ocasionará que por el Altozano dejen de transitar varios centenares de personas al día, que conllevará que el centro de la ciudad se deshumanice aún más.

Si abrimos el angular, nos encontramos que el número de trabajadores autónomos durante el año pasado ha descendido y que el empleo creado, lo ha sido fundamentalmente en el sector de la hostelería, que significa que lo que ha crecido son los salarios bajos, empleos temporales e ingentes horas extraordinarias realizadas en negro.

Hubo un tiempo, no lejano, en el que Albacete lideraba la creación de empleo de calidad de la región. En los últimos años son las Provincias de y Ciudad Real e incluso Guadalajara, las que están creando más empleo en sectores más productivos.

El regidor de la ciudad, que está viviendo los plenos más sosegados que hemos conocido en los más de 36 años de democracia, seguramente no tiene en su cabeza nada que le complique sus escasos dos años que le quedan para volver a presentarse como el candidato ideal para volver a liderar el Ayuntamiento de la ciudad.

Pero lo que aquí expongo es de suficiente entidad, como para instar a los representantes políticos de toda índole y condición y a los representantes de la sociedad civil, para que se geste un proyecto a medio y largo plazo que le dé aire nuevo a la ciudad.

Un Pacto por Albacete, del que tenemos buenas experiencias en el pasado, con algunas medidas como las que comento a continuación.

La vigencia del mismo tiene que ser mayor de lo que es una legislatura, de forma que siempre quede algo por hacer cuando tengan lugar los cambios de corporación, gobierne quien gobierne y buscando el encuentro y complicidad de las fuerzas políticas y sociales, que permita terminar lo que con buen pie, se pudo empezar anteriormente, independientemente de a quien le toque liderarlo en cada momento. En demasiadas ocasiones se usan los escasos recursos que tenemos, para anular o minimizar proyectos de corporaciones anteriores.

Con imaginación y recursos humanos cualificados, hay que poner a Albacete en la diana de proyectos importantes que se pueden hacer en la ciudad, canalizando inversiones nacionales y extranjeras, en el ámbito aeronáutico, en la tecnología digital y en la industria agroalimentaria, sin olvidar el potencial que tiene la industria y tecnología usada en la cuchillería, más allá de lo que actualmente tenemos.

Sensibilización para aumentar en calidad a todo el sector de servicios relacionados con la hostelería y turismo. Como si fuera FERIA todo el año, en el sentido de que hay mucho por explotar y mantener en torno a nuestros museos, vistosos edificios, unido a historias de personas y hechos emblemáticos, estableciendo rutas turísticas, a pie y en autobús, aprovechando la cercanía de Chinchilla.

Definitivamente hay que recuperar la energía que en su día impulsó en I + D, el Parque Científico y Tecnológico y que con el cambio de dirección estratégica que introdujeron y se evaporó. En ese Pacto por Albacete tiene que estar la Universidad, en la que haya un nivel de compromiso mayor del profesorado de las distintas Facultades en Albacete con el alumnado, en torno a la ética y al conocimiento. En este momento en el que estamos asistiendo al mayor cambio climático de la historia de la humanidad, debería ser fácil encontrar acuerdos en la parte que nos toque como ciudad, para hacerla más respetuosa con el medio ambiente.

Unido a lo anterior, diseñar la planificación urbanística en torno a la rehabilitación y regeneración sostenible, más allá de nuevos proyectos urbanísticos que puedan volver a ocultar pingües beneficios para quienes los promuevan.

En este Pacto por Albacete tiene que jugar un papel de liderazgo la mayor empresa de la región, que es el Ayuntamiento de Albacete, con un potencial de recursos humanos formidable y un presupuesto, en el que de inicio, se ponga al menos un 30% del mismo al servicio del Estado del bienestar, al servicio de la ciudad del bienestar.

Juntamente con el Ayuntamiento, la otra administración que deberá tener un papel predominante es la . El presupuesto regional dinamiza y hace crecer a la región y también debe hacer vibrar a la ciudad, de forma que se coordine eficazmente la gestión de las distintas Consejerías.

Respecto al papel a jugar por otras instituciones como la Diputación, mejor simplemente que no interfiera, salvo que sea capaz de prescindir de sus formas decimonónicas de actuar.

Desde luego, al frente de este Pacto por Albacete, la ciudadanía albaceteña, encontrando su representación en los agentes sociales, los representantes de los vecinos y otras organizaciones sociales.

En fin, a partir de lo que funcionó bien, mirando al pasado, para conquistar el futuro.

@gerardogardoy