Queridos amigos, ya sabéis que Mortadelo y Filemón, los chicos de Ibáñez, siguen solteros y sin compromiso, al menos hasta la fecha porque, entre otras cosas, la popular parejita se ha limitado a ejercer a lo largo de sesenta décadas ,de detectives privados y de agentes secretísimos de la T.I.A apartados en todo momento de amores, amoríos, ligues, pasiones y demás familia del “mujeriego” Cupido… y eso que San Valentín conocía las hazañas y correrías de los titanes de la historieta española a través de la película de “ El Día de los Enamorados”, que vio, naturalmente, papá junto a su encantadora esposa Remedios.

El celebérrimo dúo no imitaba a Cucufato Pi ni a Golondrino Pérez, románticos a perpetuidad, ni perseguía a Pepita, Luisita, e incluso a Rosita la vampiresa, la sensual rubia de Nadal, aunque en cierta ocasión surgió el milagro y Mortadelo dejó fugazmente a los delincuentes y maleantes habituales para brincar de alegría gritando frente a su jefe que… ¡Al fin lo había conseguido!

Filemón interrumpía la lectura de “La Oca” y miraba sorprendido a su ruidoso colega que añadía que tenía una novia con la cual pretendía casarse lo antes posible… Aleluyas, albricias, vivas … y preguntas a destajo sobre la belleza de la agraciada… ¿Era guapa?. Mortadelo no lo sabía ni tenía idea ¿Sería posible?. El solterón de oro, plata, pesetillas y billetes tenía novia e ignoraba si la moza brillaba por su hermosura… o por su falta de atractivo.

El galán trotaba a verla disfrazado a medias ( con calcetines ) de Napoleón portando un reloj despertador y campanita y zapatillas deportivas a la vez que Filemón pensaba que la novieta del compañero de agencia no podía ser ningún bellezón al hacerle caso a semejante birria ( menos mal que el ennoviado no adivinaba los pensamientos de su amo y señor ). Con corona de laurel, cítara y ropa de emperador Nerón tornaba Mortadelillo a la sede informática narrando lo feliz que se sentía a la vera de la dueña de su corazón. Filomencín volvía a la carga : ¿todavía no sabe si su novia es guapa o fea?.

Respuesta: nada y no lo sé. Entonces le aconsejaba llevarla a su presencia para conocerla personalmente y dar su opinión. Buena idea. Cual paloma mensajera, el “chaval” abría las alas y volaba a buscar a Eloísa, nombre de la damisela… y en apenas tres viñetas se mostraba con su “nena” ante el intrigado caballero. Sorpresa de campanillas: la novia de marras era la mujer barbuda del circo, así que nadie sabía el rostro que poseía porque no se le veía la cara… y un servidor, por cierto, también sin novia, os desea de corazón una feliz Navidad y … ¡Hasta la semana que viene, queridísimos!

Valeriano Belmonte