El 15 de enero de 1970 hacía un frío que pelaba, pero fue el que eligieron Rocío Dúrcal ( los las Heras ) y “Junior” ( ) para unirse en matrimonio en la Basílica del Monasterio del Escorial. Los personajes de “Pulgarcito” también se despertaron congelados en fecha tan memorable teniendo que cumplir con su trabajo envueltos en heladas impresionantes y copos de blanquísimo algodón, similares al vestido de novia de Rocío, por cierto que las viñetas ,realizadas a todo color, destacaban limpiamente en las páginas del semanario.

El primero que contemplaba la nevada era el solterón de mucho porte “”, novio en la etapa de “Curruquita” y futuro yerno de “Abelarda Cencérrez”. A “Rigo” no le hacía demasiada gracia la nievecita de marras especialmente porque su sobrinito Pepito y amiguitos le lanzaban bolas que le hacían ver las estrellas del firmamento antes del anochecer.

Nieve pisaba casi al mismo tiempo que “Picaporte”, “Olegario”, el chico de , alias “Raf” que irrumpía con genio en la oficina dispuesto a exigirle a su “amado” jefe que le pusiera a la altura de los demás compañeros pensando en un aumento de sueldo… y el atento y servicial jefecito le colocaba en la silla 24 diccionarios y 14 enciclopedias quedando pues a la altura de Pele, Mele, Josele , Telele y Merenguele. “Gordito Relleno”, bufanda en ristre , cazadora de cuero y un gripazo de aúpa, visitaba al médico de urgencia y “El Doctor Cataplasma” vigilaba a su fámula “Panchita” lanzadora de inmaculadas bolitas a un muñeco idéntico a su amo y señor para no olvidar los atrasos mensuales que le debía.

Y ahora vamos con la pareja principal homenajeada: “Mortadelo” sentía tantísimo frío en su cuerpo serrano que se vestía de esquimal cuando sonaba el teléfono y al cogerlo oía la voz temblorosa de “Filemón” que le explicaba con el corazón en el pecho, tres nudos en la garganta, dos en el riñón derecho y uno y pico en la vesícula que había sido víctima de un ataque y se sentía morir. Mortadelino trotaba veloz hacia el lugar del ataque y en su loca carrera sufría la picadura de una mamba cris, propiedad del hidú “Raskatripas”. Se inyectaba penicilina y bajaba por la escalera de incendios sin saber que en su casita no había escalerilla de incendios. Iba a parar al asfalto henchido de moratones.

Acto seguido se topaba con Jack “El Búfalo” y… paliza al canto y a continuación las “caricias” del perro mastín de Venancio “El Sangriento”, menos mal que llevaba a mano el disfraz de picador… Resumiendo que cuando se presentaba ante “Filemón” se enteraba de que el ataque del “ordeno y mando” era de gota. Terrible, amigos, terrible, como terribles fueron las aventuras siguientes de la pareja en cuestión que os relataré, si el tiempo no lo impide, la próxima semanilla. En eso quedamos, majos, más abrazos y… ¡Hasta la “cuesta” del mes que galopa y corta el viento sin la jaca de la copla de la Castro, la inolvidable Estrellita de la etapa de postguerra!.

Valeriano Belmonte