Decíamos ayer que uno de los signos de este siglo XXI, recién comenzado, junto al respeto en igualdad a la mujer y la atención a la sostenibilidad del Planeta, debiera considerarse la interculturalidad humana. Los movimientos migratorios son viejos ritmos tan antiguos y pendulantes como el tiempo. Desde la eternidad, se han saldado con vencedores por los conquistadores del pueblo vencido. “Bárbaros” (del verbo barbaridsein: decir -ba-ba-ba-) desde se les llamaron; antes se usarían otros fonemas con qué indicar que los invasores no eran de los nuestros, puesto que carecían de nuestra lengua.

Presumo que las migraciones de este siglo XXI no pueden emular soluciones de siglos precedentes. Ello significaría que habríamos de preparar la guerra si quisiéramos la paz. Bárbaros parlantes ininteligibles, pero que sin embargo hablan, haberlos haylos. Invito a bajar las fronteras; a rebelarse ante la fotografiada sangrienta frontera melillense, contra las detenciones y devoluciones en caliente de personas marroquíes subsaharianas.

Si no queremos invasión bélica de ningún pueblo de ningún continente, ¿Caso ; Caso Irak; Caso Crimea?, la concepción de la migración ha de ser otra. ¿Cómo resolver o hemos resuelto las migraciones campesinas de la villa a la ciudad dada entre regiones o provincias españolas?

En la Nueva Sociedad (Mundial), los enlaces tribales se han roto y sus miembros han migrado con la pretensión de establecerse en el anonimato de la urbe, considerándose acreedores por igual de los servicios y derechos de los urbanitas. Vamos y venimos, estamos y nos relacionamos en los mismos lugares urbanos miembros provenientes de distintos ámbitos tribales. La tribu ha muerto, nace la ciudadanía.

Es éste un derecho universal, no se será bárbaro, porque todas las lenguas nos han de ser comunes, no han de ser bloqueados en las fronteras, pues el mundo entero es una inmensa red intercultural. Al igual que el sistema bancario tiende a ser y ya lo es universal: Cada cual, sin marcas de genealogía, habla o lengua, se acerca al cajero y deposita su dinero o en su caso lo saca, sin más requisito que el trato respetuoso del usted, que no ha de ser por necesidad familiar. Los lugares de origen, los idiolectos, hablas o lenguas no son fronteras. Nace la interculturalidad.

Artículo de - Ex profesor de Filosofía