Hace tan solo unos días, Cospedal logró su objetivo. Ni le importó, ni tan siquiera le sonrojó, que en 35 años de Democracia, por primera vez, el Congreso de los Diputados, gracias a la mayoría parlamentaria del PP, diera luz verde a la reforma de un estatuto de autonomía que no contaba con el consenso de nadie, tan solo con el apoyo de sus 25 diputados regionales, frente a los 24 del PSOE que dijeron no a este pucherazo electoral, disfrazado de reforma estatutaria.

Para justificar esta reforma, Cospedal se olvidó que en su Debate de Investidura se comprometió a que solo reformaría la Ley Electoral con el consenso de todos los grupos parlamentarios regionales, como tampoco recordó que hace tan solo un año ya cambió la Ley Electoral de Castilla-La Mancha para incrementar, entonces, el número de diputados de 49 a 53, en este caso la necesidad era mejorar la representación democrática. Ahora, pretende reducirlos a la mitad, argumentando que la reducción de diputados responde a un ejercicio de ahorro y austeridad.

También se escuda en que los ciudadanos están de acuerdo, pero, yo me pregunto, ¿Es lo mismo plantearle a los ciudadanos de una Región, como Castilla-La Mancha, con 260.000 desempleados, miles de familias sin comedor escolar para sus hijos, padres que no pueden comprarle a sus hijos libros de texto, miles de hogares en los que no se pueden encender la calefacción, etc…qué les parece que Cospedal, en un ejercicio de responsabilidad y con el objetivo de ahorrar, recorte el número de diputados? que ¿Cuál es su opinión sobre que Cospedal se haga una Ley Electoral a su medida, para intentar ganar con una reforma legal lo que tiene perdido en la calle?

Ambas preguntas, cuestionarían al entrevistado sobre el mismo hecho objetivo, una reforma Electoral, que Cospedal no ha consensuado con nadie, salvo, con sus intereses electoral es, pero la forma de plantearlas, obviamente, condiciona la respuesta en uno u otro sentido.

Cospedal intenta tener alguna opción de seguir al frente de la Presidencia de Castilla-La Mancha, porque los escándalos de Bárcenas y Gürtel, sus recortes y su soberbia política le impiden salir a la calle, sufriendo un enorme rechazo social, por lo que confiar en las urnas sin trampas, ni pensarlo. Y es que cuantas más carencias tiene una sociedad, más fácil resulta hacer superflua e innecesaria cualquier institución que moleste. Y a Cospedal, el control de la oposición le molesta, como el control económico de la sindicatura de cuentas o como el control que ejercía sobre su acción de gobierno la Defensoría del Pueblo.

Pero volviendo a la única justificación de Cospedal para reformar el Estatuto de Autonomía, el ahorro que supondrá la reducción de diputados, surge otra pregunta ¿Cuál es el valor de la democracia? No me refiero al precio, pues todo necio, ya nos previno , confunde el valor con el precio, sino al coste de un sistema democrático que hasta la fecha y a tenor de nuestra experiencia, se ha revelado como el mejor y más fructífero de nuestra historia.

Hoy en CLM, un diputado/a, elegido por todos, cuesta una cuarta parte de lo que cuesta un cargo de confianza, elegido solamente por Cospedal. Es decir, con el precio de un asesor de Cospedal, se costean los gastos de 4 diputados/as, elegidos democráticamente.

El sistema es manifiestamente mejorable en muchos, de sus aspectos. Los diputados podrán errar en su responsabilidad legislativa o representativa, y si esto ocurre habrá que de instaurar mecanismos de corrección, y control social. De hecho, cada cuatro años, los ciudadanos tienen la posibilidad de renovar su confianza en ellos o retirársela y, muy probablemente, habría que escuchar a aquellos que piden una mayor representatividad y nuevos cauces para profundizar en la democracia, transparencia y efectividad de nuestras instituciones.

Pero de lo que no cabe duda, es que no se puede justificar un pucherazo electoral con un argumento tan pueril como el ahorro, porque, dado que los diputados castellano manchegos no percibimos retribución, este argumento no es más que pura demagogia y populismo de la más baja estofa. Cada vez que Cospedal habla de ahorro es para hacernos comulgar con ruedas de molino. Habla de ahorro en las Cortes Regionales y nos plantea un golpe estatuario, porque jamás volvería a ganar las elecciones ni tan siquiera con las reglas del juego que ella misma fijó hace un año; como nos habló de ahorro en la Sanidad y en la Educación, para justificar que ha despedido a más de 11.000 profesores y médicos, mientras ha recortado casi 3.000 millones de euros la inversión en Sanidad, Educación y Servicios Sociales, pero aumenta la partida de los Presupuestos Regionales para altos cargos y su personal de libre designación en un 190%.

Por este motivo, cada vez que Cospedal se acoge al mantra del ahorro o la austeridad, en realidad nos toma por necios, intentando confundirnos sobre el valor de las cosas que nos sustrae, con el cebo de su precio. Pero me surge una última cuestión, y es la legitimidad de quien pone un precio a un sistema de innegable valor, y es que quien dice que tenemos que ahorrar en democracia, es la política mejor pagada de este país, a saber, un millón de euros (166 millones de las antiguas pesetas), en tan solo 4 años. Y esta cuestión no es baladí. El ejemplo de nuestra presidenta, es de tan patética manifestación, de tan vergonzosa imagen, que ya, no solamente por los casos Barcenas, Blesa, Gürtel, etc … que salpican de corrupción al partido que ella dirige, sino por la impunidad vergonzante de quien legisla con la premisa del ahorro para los demás, mientras vive rodeada de las más oscura opulencia, con los recursos de aquellos que sume en la degradación y la necesidad.

Y es que, en mi opinión, una cosa es racionalizar un gasto, que hay que hacerlo, por supuesto, y otra bien distinta mermar las posibilidades de representación democrática de una sociedad, como instrumento de un objetivo electoral.

Artículo de opinión de , Diputado regional del PSOE y portavoz de Energía en las Cortes de Castilla-La Mancha.