Un huracán que arrasa con todo a su paso; un terremoto en el epicentro de la economía nacional; un tsunami que inunda el producto interior bruto. Todos estos desastres naturales bien podrían definir el daño que la economía sumergida (que se encuentra estrechamente ligada con la competencia desleal) está provocando en los legalmente constituidos, y que se está viendo espoleada con motivo de la crisis económica.

Recientemente la , Autónomos y Emprendedores (OPA) ha realizado un análisis del que se desprende que la construcción, la industria y parte del sector servicios como el comercio, la hostelería y el transporte concentran gran parte de la economía sumergida y la competencia desleal en España. Dentro de estos sectores, los talleres mecánicos, los transportistas, los taxistas, las peluquerías, los bares y restaurantes, las empresas de limpieza, los profesionales de la construcción y el sector agrario son algunos de los que se están viendo más perjudicados por estos problemas que constituyen dos de las lacras a las que se tienen que enfrentar los profesionales por cuenta propia en la actualidad.

Lamentablemente, la horquilla es mucho mayor pues, con la actual coyuntura económica, hay pocos sectores que no se estén pagando las consecuencias de la economía sumergida y la competencia desleal.

Buena culpa de ello la tiene la crisis económica, aunque la corrupción, las numerosas cargas tributarias, la morosidad y la elevada tasa de desempleo también contribuyen al afloramiento de la economía sumergida. Fue precisamente hace siete meses cuando se publicó un informe elaborado por técnicos del en el que se situaba en el 24,6% del PIB el índice de la economía sumergida en España a finales de 2012. El mismo estudio indicaba que el paro y la corrupción habían disparado la economía sumergida en 60.000 millones durante la crisis.

Según el mismo informe, la tasa de economía sumergida registrada en Castilla-La Mancha se situó en el 29,1% del Producto Interior Bruto (PIB) regional entre 2008 y 2012, lo que supone 10.500 millones de euros. A raíz de estos datos, Castilla-La Mancha es la tercera comunidad española con mayor tasa de economía sumergida, únicamente superada por Extremadura y Andalucía.

Ante esta alarmante situación, que tanto daño está haciendo a la economía española y a los trabajadores constituidos conforme a la legalidad vigente, ahora más que nunca resulta imprescindible que tanto el Gobierno como el resto de administraciones incrementen las inspecciones para acabar con la economía sumergida y la competencia desleal. Pero dichos controles deben realizarse a todos por igual, pues la economía sumergida afecta a todos los sectores. Por ello, es importante no criminalizar ni centrar el foco en los autónomos que, en su gran mayoría, pagan sus impuestos y se encuentran constituidos legalmente. Y es que es necesario informar y concienciar a la sociedad sobre el perjuicio que genera la economía sumergida y sobre el perjuicio que esta lacra está ocasionando en los autónomos y emprendedores así como en el resto de sectores económicos que conviven en la región y en el conjunto del país. Con el fin de atajar de raíz este problema, desde OPA Castilla-La Mancha hemos trasladado al Gobierno regional una propuesta para establecer líneas de colaboración entre ambas partes con el fin de estudiar la posibilidad de que OPA Castilla-La Mancha se convierta en referente en la lucha contra la economía sumergida en la Comunidad Autónoma. Y es que la economía sumergida y la competencia desleal nos afectan a todos. Por todo ello, si entre todos conseguimos remar en la buena dirección será más fácil acabar con estos problemas. La unión hace la fuerza.

, presidente de la Federación de Organizaciones de Profesionales, Autónomos y Emprendedores (OPA)