El pasado día 28 de enero presenté un recurso de alzada al Rector de nuestra Universidad solicitando la anulación del reparto de mesas electorales realizado por la Comisión electoral en su resolución del día 25 de enero. La necesidad de proteger el derecho fundamental al voto secreto y garantizar el carácter democrático de las elecciones son las razones que me han obligado a promover dicho recurso. El número y distribución de mesas electorales efectuado por la Comisión Electoral atenta contra varios los derechos fundamentales de los miembros de la comunidad universitaria en la medida en que debilita las garantías del proceso electoral, lo que, a su vez, resta credibilidad y legitimidad al funcionamiento de la propia UCLM.

Además, la resolución del día 25 de enero contraviene lo que el Presidente de la Comisión Electoral me había notificado en julio de 2015: que era fundamental garantizar el secreto del voto de los miembros de la comunidad universitaria y que “se espera que no haya más de dos o tres mesas por campus”, en un intento de que “sean las mínimas posibles y convenientemente distribuidas para facilitar el desplazamiento de todos los posible votantes, considerando distancias y otras barreras urbanísticas”.

Debo decir que la Comisión Electoral, presidida por el Secretario General, nos comunicó, con apenas un único día de antelación al nombramiento de interventores, la relación de mesas y centros sin especificar en aquellos agrupados su localización, hecho que nos consta sin duda previamente conocido por el candidato actual rector. Por otro lado, si bien la Comisión se escuda en el fomento de la participación en las elecciones a Rector, paradójicamente se permitió que el calendario electoral −fijado por Secretaría General− se iniciase en Navidades (periodo no lectivo y festivo), transcurriese por el periodo de exámenes y culminase el martes de Carnaval, en el que muchos de los estudiantes de la UCLM están incorporados en sus lugares de prácticas en localidades lejanas a sus campus universitarios. Ciudades como Cuenca han tenido en campaña hasta tres fiestas oficiales (local, de centro con cinco titulaciones) y muchos estudiantes –especialmente en Toledo− se han integrado a sus centros el 1 de febrero. El propio calendario electoral contraviene su propia naturaleza, pues impide y no favorece la participación y el debate.

Quiero recordar aquí que el compromiso de imparcialidad de la Comisión Electoral ha sido igualmente puesto en entredicho en una nota de prensa publicada el día 21 de enero en un periódico regional por parte de los estudiantes que forman parte de este mismo órgano y en la que protestan por las irregularidades en su funcionamiento.

Ruego que la Comisión electoral ejerza su autonomía e independencia. Recuerdo que en las pasadas elecciones a Rector la actual Vicerrectora del Campus de Cuenca, Mª tuvo la responsabilidad de proclamar desde la Comisión Electoral los resultados definitivos de la segunda vuelta y unos días después fue nombrada Vicerrectora por el Rector Collado. Todo miembro de la Comisión Electoral es responsable de preservar la autonomía de este órgano y debe renunciar a intereses personales inmediatos sobre el proceso del que es garante: una Universidad sin auténtica democracia y transparencia termina siendo vulnerable a formas de gobierno y prácticas oscurantistas capaces de poner en marcha de tácticas ilegítimas basadas en el miedo y la coacción.

Es, en consecuencia, manifiestamente falso que se garantice el secreto del voto en la actual configuración de mesas. Existen casos en los que sólo habrá 10, 8 e incluso 4 profesores por urna, lo cual equivale a votar a mano alzada, y más del 60% de las mesas del profesorado funcionario tienen menos de 30 electores. Este número queda muy lejos del mínimo establecido por la Ley Electoral General que establece que, para todos los procesos electorales del Estado, se debe procurar que las mesas tengan al menos 200 electores para garantizar el voto secreto.

Es también falso que se haya mantenido el esquema de mesas de 2011. Su distribución se ha modificado y puede comprobarse cómo se han suprimido aquellas mesas en las que el apoyo al actual Rector y candidato, Miguel Ángel Collado, fue menor, hecho conocido por la inexistencia entonces de una urna única que protegiera de acciones como esta la tendencia de voto: así ha ocurrido con la , la de Informática y Económicas de Albacete, la de Caminos y Enfermería de Ciudad Real o la Ciencias Ambientales de . Pero es más. Con el peor ejemplo de prácticas democráticas, se han establecido nuevas mesas dónde se estima que el apoyo al actual Rector será mayor – como en la o el . Un proceso transparente debe velar por evitar toda sospecha de desigualdad entre centros y electores con la única finalidad de favorecer a una de las candidaturas.

Los hechos también inciden en lo falaz del criterio de la Comisión a la hora de configurar las mesas electorales. En las elecciones de 2011, la abstención del PAS con una única mesa por campus fue del 32%, mientras que la abstención del PDI2 con una mesa por centro fue el 41%. Por ello, en el recurso planteamos una propuesta alternativa y racionalizada del número y distribución de mesas que garantiza el voto secreto y la participación – la distancia máxima entre centros y mesas no supera en ningún Campus los 170 metros– con la finalidad de proteger los derechos y la dignidad de todos y cada uno de los miembros del colectivo universitario, la Autonomía de la Universidad y un funcionamiento democrático y transparente.

Ahora le toca decidir a nuestro Rector si quiere unas elecciones limpias o si prefiere continuar permitiendo que nuestra Universidad se despeñe por el camino de las peores prácticas.