No parece el mejor de los inicios, propiciar titulares como “El PSOE Provincial de Albacete se renueva al cien por cien”. Sin una sola matización, es permitir que se diga lo que nos agrada oír, en lugar de buscar, desde el primer día, que en toda información referente al nuevo PSOE impere la verdad. Si lo prioritario es trasladar a la opinión publica la idea de que al socialismo de Albacete ha llegado la regeneración, eso exige, para empezar, ser absolutamente riguroso con la información. No sólo se calla y así se otorga, sino que incluso se alimenta esa afirmación. Debe pensarse si al hacerlo así, no se invita al rival político a pensar, que el discurso puede hablar de renovación, pero los hechos hacen pensar que los nuevos responsables siguen actuando como lo hicieron sus predecesores: disfrazando la realidad. Así no se debería haber empezado, sino poniendo los puntos sobre las íes. Basta buscar en la hemeroteca, los titulares del 4 de marzo de 2012, y compararlos con los del pasado 29 de enero, para comprobar que la afirmación anterior no se ajusta a la verdad, y que son muchos los nombres que ya figuraban en la ejecutiva saliente y que ahora continúan en la nueva. Cierto que con responsabilidades diferentes en la mayoría de los casos, pero también hay quien sigue en la misma secretaría que ya ejercía. ¿ es decir la verdad? La renovación será de proyecto, pero no de las personas al cien por cien. Si se puede afirmar en rigor, que en esta nueva ejecutiva no figuran los nombres de quienes en el PSOE de Albacete siempre resultaban los “imprescindibles”. Eso si es para destacarse, y es lo que indica que, al menos en eso, algo se ha avanzado.

Esta nueva elocutiva, al hablar de renovación, lo que están afirmando es que han hecho suyo el discurso que en el anterior congreso provincial defendía la candidatura no oficialista, el mismo discurso que para muchos miembros de esta nueva ejecutiva, entonces les parecía merecedor del fuego eterno. Esa si es parte del cambio, de la renovación, pero no hablen de una ejecutiva absolutamente renovada, porque no es cierto. Parece un matiz menor, pero con ello se alimenta a los escépticos en creer que se quiere un verdadero cambio. Nadie debería extrañarse de que se tenga la duda de, si los postulados que inspiraron ese discurso se han asumido, o de si por el contrario, nos encontramos sólo ante otra operación de maquillaje que en unos meses conducirá a muchos miembros de las bases a la decepción.

Tampoco ayuda a pensar que las cosas vayan en esa dirección, el hecho de que, como siempre ha ocurrido, en pocas personas se siga concentrando mucho poder. Al institucional que algunos miembros de la nueva ejecutiva ya ostentaban, ahora le suman poder orgánico. Es como si el PSOE de Albacete no contase con banquillo, y sólo existiese un pequeño grupo de elegidos capacitados para jugar de titulares, para ejercer cargos. A los demás, les corresponde chupar banquillo, aplaudir y pagar la cuota. Concentrar mucho poder en pocas personas, es un signo del continuismo de la vieja escuela salobreña, que siempre impuso que lo orgánico y lo institucional debían caminar unidos eternamente. No hace tanto escuchábamos que “elegir un secretario general diferente al presidente equivaliese a debilitar al gobierno” ¿Se está secundando esa opinión? Esperemos que no.

Esa misma manera de actuar era la que, no hace tanto tiempo, enseñaba que antes de plantear una iniciativa como partido, había que pensar si sería compartida desde lo gubernamental (da igual si en el ámbito de la Junta o la Diputación) porque si no era así, ya se sabía que se estaba perdiendo el tiempo. Si una propuesta no se consideraba buena por la institución, automáticamente se convertía en algo inasumible por el partido. Es la eterna relación de sometimiento del partido a las instituciones. Para evitar ese problema, el método era infalible, haciendo que ambas responsabilidades recayesen en la misma persona, el problema ya no existía. Partido e institución en perfecta comunión ¿Vuelven o persisten en ese antiguo modelo? Si es así, tampoco en esto se nota la renovación.

Una muy “amplia ejecutiva” ¿Por qué? La sensación es que en el proceso de su elaboración han existido diferentes fases o momentos, fundamentalmente relacionados con la sensación de “arrasamos” de antes de las primarias, y el ajustado resultado final de estas. Se había hecho un esquema de secretarias imprescindibles, y al frente de ellas se colocaron como responsables los nombres de los y las imprescindibles. Luego, empezaron a ser necesarios algunos compromisos durante la campaña en la búsqueda de consolidar apoyos. El resultado final de esta forma de hacer las cosas, el lógico exceso de compromisos con nombre y apellidos. La solución: aumentar las secretarias, añadir subsecretarias, crear áreas nuevas, e incluso instituir algún premio de consolación.

El final es una ejecutiva con sesenta y un miembros, lo que en principio, (ya solo por su dimensión) la convierte en masificada y poco operativa. Se puede justificar (alguno así lo hace) su amplitud, por la necesidad de dar representación a muchas agrupaciones. Puestos a usar ese argumento ¿no debería entonces haberse dado representación a todas ellas? ¿es que las hay de primera, de segunda y de preferente? La consecuencia es que algunas localidades con agrupaciones históricas y de entidad no se encuentran representadas en ella. El otro argumento para justificar esta composición, es que se quiere que la información llegue a toda la militancia. Un poco absurdo, porque comenzando por las nuevas tecnologías, y siguiendo por la llamada telefónica, eso estaba solucionado. Y si quiere hacerse cara a cara, bastaría con hacer lo que no se ha hecho por la anterior ejecutiva: convocar con mayor frecuencia el Comité provincial que, entre otras cosas, permite someter las decisiones a los representantes de todas las agrupaciones. La renovación prometida, no puede implicar como requisito, hacer una macro ejecutiva.

Tampoco nadie ha explicado porque no se entiende la renovación, con hacer una ejecutiva que reflejase la composición inter generacional del partido en la provincia de Albacete. La mayoría de los militantes supera los cincuenta años, pero al componer la ejecutiva se ha entendido la renovación como un concepto relacionado con la edad. Alguien se olvido que siempre hubo socialistas que, pintando canas, aportaban ideas renovadoras, y gente con pocos años que recordaba a su bisabuelo en sus planteamientos. Y también se olvidó que este partido en Albacete, ya se permitió el lujo imperdonable de perder una generación de socialistas, por el aferramiento al sillón de algunos, relegándoles a nunca alcanzar un puesto en las sucesivas direcciones.

Esos militantes, en su mayoría anónimos, han trabajado altruistamente por su partido y su papel se ha resumido a pegar y pagar: carteles y cuotas. Nunca nadie se acordó de ellos para los cargos. Lo que ahora se hace, por si no se han dado cuenta, implica que otra generación ya queda olvidada para estar en la dirección (salvo los militantes “corcho” esos que siempre flotan). Renovación no puede implicar nunca ingratitud con quienes más le dieron a ese partido. Si se olvidan estas cuestiones al elaborar la ejecutiva, el resultado es el de siempre una ejecutiva tras otra: los perdedores siempre son los jóvenes de antes y los mayores de hoy. Con este error, lo más grave no es que ellos se sientan perdedores, es que el ganador nunca resulta ser el partido en su conjunto, sino individualmente los mejor posicionados, los que estuvieron el día adecuado en el sitio adecuado o junto al dedo adecuado. Y un detalle, esa forma de confeccionar una ejecutiva, como poco, tiene el riesgo de que la mediocridad pueda tomar asiento en las decisiones. La renovación del PSOE, tiene que pasar por dar un golpe en la mesa, un viraje decidido del timón a la izquierda, pero que además sea perceptible desde fuera.

Importante siempre lo que se ve dese fuera. No crear una Secretaría de Memoria Histórica por lo que ello hubiera significado como signo de identidad, para un partido que dice querer retornar a la izquierda, es un error. Lo mismo sucede con la no creación con rango de secretaria la atención a la Dependencia, otro símbolo de la política socialista. No vale justificarlo como “error involuntario”, una vez llegados aquí, ya ni valen las justificaciones porque no pueden cometerse errores. Pero serían tantos los detalles y los matices que se pueden exponer, que esto más que un articulo resultaría un ensayo.

No puede valer como único argumento para la satisfacción, que algunos personajes nefastos para el socialismo de Albacete ya no están en ella. Naturalmente que hay mucha gente que se alegra de que esos personajes hayan desaparecido de la escena orgánica, pero eso no puede ser utilizado, como algunos pretenden, para que las bases no deban mirar más allá. La cruda realidad es que esos, en teoría apartados, permanecen en la esfera institucional, con capacidad de decisión política, y no todos ellos son electos. Como siempre ocurrió, se promete a las bases y a los ciudadanos el cielo, lo que siempre acabó demostrándose como un error. Pregúntense ¿Se está en condiciones de prometer que se tocará el cielo? ¿Qué ocurrirá si a las expectativas creadas se las decepciona? La nueva ejecutiva se daría con un canto en los dientes si llega a tocar la niebla que son las nubes bajas, para lo que necesita contar con el apoyo del partido regional.

Si ahora se decepciona de nuevo a los militantes, ¿qué será lo siguiente? ¿cerrar las puertas de la ?. La renovación del PSOE en Albacete debe significar modestia, para que las promesas de renovación y de cambio, suenen a compromiso y no a afirmación retorica, que no las convierta en viejas frases usadas para disfrazar un discurso que se dice nuevo. Aprendan de los errores pasados, o mejor aún, de los aciertos de otros. El relato nunca puede tener más importancia que al proyecto, como se hizo en el anterior congreso, ese es el origen de que hoy estemos donde estamos. Así no resulta fácil confiar en quien puede sostener los cambios de criterio y de compañeros de viaje , sin arrugarse, si con ello el se garantiza seguir.

Coloquen delante las ideas, que esas arrastrarán votos, y no pongan delante los votos que los perderán si detrás no hay ideas. decisiones y no argumenten para no hacerlo que se está en periodo electoral, como siempre se ha hecho. Aparquen los grandes pronunciamientos y hablen haciendo. “La política ha dejado de ser una política de ideas para convertirse en una política de programas” como afirmaba Tierno. Y como todo el mundo tiene derecho a rectificar y cambiar, dejemos transcurrir los cien días de gracia de un nuevo gobierno. Observemos que rumbo le da al partido esta nueva ejecutiva, pero no prosigan con el exceso de relato (participación, cambio, renovación, etc.) y demuéstrennos que no sufren escasez de proyecto ( como se participa, qué cambios, qué nuevas formas, etc.).

Mientras la nueva ejecutiva se dedica intenta arrancar este nuevo PSOE, a algunos de nosotros, se nos ha pasado el arroz. Atrás se quedaron años de pegadas de carteles celebrando “100 años de honradez” o de lanzar con orgullo el mensaje de “podrán acusarnos de meter la pata pero no la mano”. Volver a ese mensaje hoy, es imposible si el cambio no es radical, y el PSOE continúa con paños calientes, en lugar de esforzarse en demostrar que hay firme voluntad de corregir comportamientos pasados. Piensen que es eso lo que ha provocado que algunos que trabajamos durante años con honradez y de forma “altruista” hayamos optado por dejar la militancia, aunque nos duela. Si quieren parar eso, y la sangría de votantes vivida, piensen que igual la solución es tan fácil como mirar a la cara al militante y al ciudadano, y decirle siempre la verdad y nada más que la verdad.

Repito mis mejores deseos de éxito a la nueva ejecutiva. Aunque me temo que a alguno le sobra pragmatismo para mantenerse sentado, el mismo que le falta para intentar cambiar la sociedad. Es demasiado ancho el muro que separa la mentira del perdón. No pueden olvidarse que no tendrán una segunda oportunidad, si ahora fallan a sus militantes y a los ciudadanos.