Cuando se habla de desarrollo de un territorio hay que ponerlo en valor directamente con la población que reside en él. Las personas son las que aportan el valor fundamental al territorio, más a allá de las riquezas naturales que posea.

En Castilla la Mancha, en la actualidad residimos 2.041.631 personas, en una España con más de 46,5 millones de habitantes. Es una cantidad similar a la que las cinco Provincias que hoy conforman Castilla la Mancha, tenían en el año 1950, cuando en España había poco más de 28 millones de habitantes.

Según un informe de la , las nueve provincias españolas donde es mayor la importancia de las aglomeraciones urbanas de elevada densidad – , , , , , , , y – son también las que presentan un mejor comportamiento en relación a indicadores de la economía del conocimiento. Concentran el 44% de la población española, pero su peso alcanza el 71% en cuanto a población ocupada en actividades relacionadas con las tecnologías de la información y las comunicaciones y reúnen el 60% de la concesión de patentes en España.

En cualquier diagnostico que se realice para plantear una planificación de desarrollo, este dato debe tenerse presente.

Si nos centramos en la ciudad de Albacete, urge la confección de un Plan Estratégico con Planificación Participativa, que suponga un revulsivo real más allá de Plan Municipal de Competitividad Empresarial y creación de Empleo, que el equipo del presentó en los albores de las elecciones de hace dos años y que en estos últimos meses ha resucitado con poca fe, solo para rellenar titulares de los medios de comunicación.

Debe ser un Plan con objetivos a corto, medio y largo plazo, con vigencia más allá de lo que es una legislatura que además de estratégico, debe ser participativo formulándose con la intervención de los agentes institucionales, económicos y sociales del territorio, siendo fundamental que asegure la adhesión de la ciudadanía, para que lo como suyo, como elemento que debe igualar y redistribuir, basándose en valores locales y referentes simbólicos, más allá de provocar la competencia entre territorios, que solo está unido a valores puramente mercantilistas.

El equipo de trabajo para el desarrollo de este Plan Estratégico con Planificación Participativa, debe estar conformado por personal técnico del territorio, tanto de las distintas administraciones públicas, como del sector privado, siendo fundamental contar con personas y equipos de fuera del territorio que aporten frescura y buenas experiencias y eviten la endogamia con la que en muchas ocasiones se realiza el diagnóstico inicial y el seguimiento del Plan. Además hay que mantenerlos en la estructura del equipo durante toda la ejecución del Plan.

En el seno del Plan Estratégico con Planificación Participativa, hay que darle un espacio fundamental a la economía social y solidaria por un lado, y a la economía colaborativa, por otro.

Hay que recordar que en el seno de la economía social y solidaria, que además ha aguantado mejor la crisis, el 75% de sus contratos laborales son indefinidos.

La economía colaborativa puede impulsar un futuro sostenible si retoma la tradición cooperativista. UBER O AIRBNB son compañías privadas que maximizan el beneficio. Pero hay modelos como FAIRMONDO, que es propiedad de su comunidad, está basado en productos respetuosos con el medio ambiente y es fuente abierta. En este caso, lo que maximiza es la construcción de una comunidad. Este es el cooperativismo de plataforma, que puede tener cabida también para el desarrollo de distintos proyectos en el territorio.

A través Plan, se debe perseguir un desarrollo local para la mayoría, con una gobernanza descentralizada; un mejor uso de los activos públicos, como los hospitales y Universidades, que son potentes centros que podrían aumentar su gasto en el tejido económico local; una mayor madurez digital, que debe ser un medio para democratizar la economía y las relaciones; abundar en la protección en el empleo, sabido que el mercado laboral precisa ser alimentado, acelerando canteras de empleo de base local e incidiendo en la protección sobre las condiciones y los términos de los contratos laborales. Con este Plan Estratégico con Planificación Participativa, hay que centrarse tanto en lo que tenemos, como en lo que debemos atraer.