A nuestra plaza de toros albaceteña le dedicaría ciento y pico de episodios porque en ella estuve llevándoles telegramas a los diestros de la tierra y a los que venían de fuera dispuestos a hacer faena. Así que les entregaba despachos azulados a , “Pedrés”, “Chicuelo II”, Cabañero, Vergara, Emilio Redondo, , , , , , éste último, que vivía en las desaparecidas casitas de Alcalde Conangla, hoy “”, salía al verme montado en bicicleta a recoger las misivas con textos de contratos rentables que portaba con frecuencia (Rojas fue siempre generosísimo con los repartidores de Telégrafos), Palomo Linares, “Espartaco”, Diego Puerta, etc… Y en ocasiones, cuando el coso se hallaba cerrado, trotaba en mi velocípedo hacia Cervantes, 21, , 11, Cura, 1, Cruzada, 12, moradas de Montero, “Pedrés”, “Chicuelo” y Redondo, por citar algunas, por cierto que, , allá por los felices años sesenta alternaba la Mili con tardes triunfales en la arena de la plaza, prestando servicio en la farmacia militar de Rodríguez Acosta, 10, a escasos metros de mi casa. Recuerdo al popular “Cordobesillo” apostado en la puerta principal de “La Chata” pidiendo una oportunidad… y la mortal cogida del espontáneo Fernando Elez “El Chocolate” , acaecida en la feria de 1981.

En mi retina se quedaron grabadas imágenes de los éxitos y fracasos de Manuel Benítez “El Cordobés”, bastante enfadado con el respetable por los abucheos consiguientes al fallarle su espectacular “Salto de la Rana” : ¡Bajad vosotros si sois tan valientes! gritaba fuera de sí … y es que ya he escrito en múltiples trabajillos que la “Viña del Señor” no da únicamente racimos de uva moscatel sino que exhibe “ganchas” de menos calidad… y hay que degustarlas. En la plaza de toros paisana cantó maravillosamente doña Dolores abril, hellinera albaceteña que paseó su bellísimo palmito desgranando las estrofas de “El Beso”, “Candelas del ” y las saladísimas “Peleas en broma” a la verita de su esposo, el irrepetible Juanito Valderrama.

Eran los tiempos de , , “El Príncipe ”, la “Niña de Antequera” y la de la que arrasaban con “Adios a España”, “Vino amargo”, “Cortijo de los Mimbrales”, “Mi perro” y los míticos “Campanilleros”… la plaza se transformaba y lo mismo acogía a mataores, picaores y banderilleros que al cine de verano que mostraba cintas tan recordadas como “El extraño viaje”, una gran película dirigida por .

Los chavales ojeaban en las sillas y en las gradas en los descansos del programa doble a una y dos pesetillas, las peripecias de “El Guerrero del Antifaz”que se enfrentaba quincenalmente a “Alí – Kan”, a “Olián el Feroz” y a Kaher Raich en la tierra y en los mares infectados de piratas en época de cambios, tras la dureza de la postguerra. Los aficionados a la fiesta española mercaban los mejores ejemplares de la serie de Editorial Valenciana antes de entrar al recinto a vitorear a los ídolos del toreo… para luego leerlos en sus hogares.

Toros y toreros, coplas y flamenco del bueno, tebeos e historia a lo largo de un siglo de historia que comenzó aquel imborrable 9 de septiembre de 1917 con el primer toro lidiado por don Rodolfo Gaona, icono mejicano que está presente al lado de “Manolete” y Dámaso, el “Rey del Temple” en mi exposición – homenaje a nuestra plaza de toros.

Valeriano Belmonte