En 2011, a mi llegada como Consejero de Educación, y Deporte a la Junta de Castilla-La Mancha, lo que me encontré en el área de Actividades Culturales era tan terrible o más que en el resto de departamentos. Los impagos relacionados con las Artes Escénicas ascendían a prácticamente 18 millones de euros. Algunas compañías no habían cobrado actuaciones y/o subvenciones incluso del ejercicio 2009. El programa estrella, la “Red de Teatros” se regía por un modelo basado en el principio de “democratizar la cultura” -se decía- sin para ello poner un techo de gasto al que ajustarse. La administración socialista de aquella época, como en tantas áreas, no quería echar cuentas y la crisis había secado el torrente de dinero que antes fertilizaba los campos de sus derroches. Dieciocho millones de euros, para hacerse una idea, era el equivalente a entre 3 y 10 años de funcionamiento de la “Red de Teatros”, según los parámetros económicos pre- o post-crisis que consideremos.

Nos pusimos a analizar, con un equipo muy competente de gestores, la manera en que se podría poner solución a todo aquello sin por ello eliminar el programa. Recibimos muchas llamadas desesperadas, algunas con sollozos incluidos, para preguntar cuando podrían cobrar todo aquello que se les debía pues, en muchos casos, los impagos suponían el cierre de compañías, personas al paro, a la bancarrota, etc. Decidimos poner en marcha un nuevo modelo, sostenible, que se atuviese a un techo de gasto, con nuevas fórmulas flexibles de contratación, al tiempo que fuimos pagando al sector lo se le debía. Al cabo de año y medio, con muchos episodios desagradables de por medio, todas las deudas estaban saldadas, y un nuevo programa, rebautizado como “Programa de Apoyo a las Artes Escénicas” estaba en funcionamiento, con un moderno portal de gestión, un aparato jurídico y económico muy riguroso, y un equipo gestor serio, eficaz y comprometido.

Tras el lógico periodo de adaptación, con sus dudas y problemas para algunos, el programa se fue afianzando. Con la incorporación de más y más municipios, el paulatino crecimiento presupuestario sobre una base sostenible, y la novedosa inclusión de una campaña de verano, el Programa de Apoyo a las Artes Escénicas consiguió tres logros fundamentales: Las compañías cobraban muy rápido sus actuaciones, los Ayuntamientos recibían la aportación de la Junta antes incluso de finalizar las temporadas si se había justificado la parte correspondiente, y -algo que nunca logró la Red de Teatros- había programación continuada todo el año, incluso en los meses de verano. Desde el 1 de octubre de 2013 hasta el final de la legislatura, Artes Escénicas de Castilla-La Mancha contó con 21 meses consecutivos de programación.

Lo que a continuación vino, es de sobra conocido. La nueva consejera, , pretendió cargarse la campaña de Otoño 2015 ante el estupor del sector. Un episodio más de su calamitosa y sectaria gestión que acabó costándole el puesto en pocos meses. Pasado ese Otoño 2015, el programa sufrió un parón en Enero y Febrero 2016 (el primero tras 27 meses) y no arrancó hasta marzo. Ahora, el Verano 2016 desaparece de la programación y el Otoño 2016 no ha sido convocado y empieza a haber dudas serias de que al final salga. Se anuncia que se derogará la normativa vigente aunque muchísimos programadores y compañías reconocen que el modelo tiene unas bases conceptuales excelentes que no deberían tocarse en lo esencial, sólo procurar ir aumentando los presupuestos en la medida que la salida de la crisis lo permita. Uno de los cambios más sangrantes que se pretenden es eliminar la opinión de los espectadores y la participación de TODOS los gestores culturales en la selección artística, para volver a ponerla en las manos de un comité muy restringido de personas y ejercer así con más facilidad un control político.

Pero lo peor de todo es que han vuelto los impagos. Las compañías cobran porque los ayuntamientos son en general buenos cumplidores hoy en día. Pero la Junta no ha abonado el Otoño 2015 a los Ayuntamientos (6 meses de espera ya) y ahora, sorprendentemente, y en contra de los convenios firmados, exige a los ayuntamientos el adelanto del 100% del coste de las actuaciones escénicas. “Yo invito y tú pagas”, la esencia de la gestión Socialista. Solamente por esta exigencia, muchos ayuntamientos ya no seguirán programando cultura porque no pueden correr el riesgo de ponerse de nuevo a merced de una administración incumplidora.

Las consecuencias de todo esto son ya demoledoras en la Provincia de Albacete. Si consideramos el periodo Enero a Septiembre, en los dos ejercicios anteriores hubo programación los 9 meses íntegros, en este 2016 nos quedamos con sólo 4 (se pierden Enero, Febrero y los tres meses de verano). El número de municipios participantes en el programa cae de 41 a 33 en un año, el número de representaciones de 326 a 152, y la inversión global de Junta, Cultural Albacete y Ayuntamientos en las Artes Escénicas pasa de 975.000 € a apenas 450.000 €, lo cual tiene un impacto demoledor sobre las compañías. Para compensar algo, sin lograrlo, la JCCM ha introducido programación “a dedo” ligada al Cuarto Centenario de la muerte de Cervantes y la Diputación nos habla de “Circuitos Diminutos” y “Microferias de Teatro” y es que, en verdad, están llevando la Cultura a los mundos de Lilliput.

Frente a eso, el seguirá apostando por la cultura sostenible, el cumplimiento puntual de los pagos, la seguridad jurídica, el rigor en la gestión, y que la voz del ciudadano y los gestores culturales, hasta del pueblo más pequeño, cuente.