Analizando los últimos datos relativos a las afiliaciones contabilizadas en el (RETA), y observando el incremento que los profesionales por cuenta propia han experimentado en nuestro país durante el primer trimestre del año (20.184 nuevos autónomos en España y 410 en Castilla-La Mancha), todo parece indicar que, aunque de forma muy lenta, poco a poco se va retomando la senda de la recuperación.

No debemos olvidar que la crisis aún sigue muy latente dentro de la economía española, puesto que el periodo de ‘vacas flacas’ va a perdurar largos meses en el tiempo. En medio de este panorama podemos observar como el incremento de autónomos nos lleva hacia dos importantes conclusiones: la primera refleja como, con motivo de la crisis económica, el autoempleo se ha convertido en un elemento fundamental dentro del mercado laboral motivado, fundamentalmente, por la falta de empleo público y privado. La segunda conclusión nos indica que durante el primer trimestre del año, la presencia de autónomos legalmente constituidos se ha ido asentando en nuestro país, cimentando unas bases que, de momento, parecen sólidas.

Muy lejos quedan aún las cifras de 3.405.406 autónomos que se registraron en la Seguridad Social en junio de 2008. Y ese debe ser uno de los principales retos a conseguir: equiparar las afiliaciones de autónomos con las cifras cosechadas hace cerca de seis años. A pesar de ello, no es menos cierto que empieza a notarse cierta mejoría.

Lejos de lanzar las campanas al vuelo, ahora más que nunca, los autónomos tenemos que ser conscientes de que tenemos que pisar el suelo con firmeza y asumir nuestra realidad para poder así luchar por superar nuestros problemas. Y todo ello sin dejarnos embaucar por los cantos de sirena que sitúan al emprendimiento como la solución milagrosa ante la crisis económica.

A pesar del aumento experimentado por las afiliaciones de autónomos, aún tenemos varios talones de Aquiles que dificultan sobremanera nuestro trabajo, como, por ejemplo, el comercio al por menor, que aún sigue muy tocado por el pesado lastre que representa el continuado descenso de las ventas en los comercios.

Asimismo, y a pesar de que desde el han anunciado que el ICO ha distribuido en Castilla-La Mancha 70 millones de euros en préstamos en lo que va de 2014 (cifra que supone un 191% más con respecto al mismo periodo del año anterior), lo cierto es que esas ayudas apenas llegan a la mayoría de los (por no decir a la práctica totalidad), un colectivo que continúa sin poder apreciar esa tranquilidad tangible y emocional que proporcionan los créditos y los préstamos.

Y ello se debe a que en la mayor parte de los casos, los bancos imponen unas condiciones muy exigentes que provocan que la mayoría de los créditos solicitados sean denegados. Por este motivo, desde OPA venimos reclamando una y otra vez a la Administración una mayor flexibilización en la concesión de financiación y que ésta no dependa exclusivamente de las entidades bancarias.

Pero a los autónomos aún nos queda un largo camino por recorrer para que todas las administraciones públicas y privadas nos reconozcan como lo que somos realmente: los principales motores de la economía y los potenciales generadores de empleo y riqueza. Representamos el eslabón fundamental sin el cual la economía no puede funcionar. Bien es cierto que un buen número de instituciones públicas y privadas, conscientes de nuestra dramática situación, están empezando a realiza importantes esfuerzos para mejorar la labor de los profesionales por cuenta propia.

Pero ello no es suficiente. Esperemos que dentro de unos meses la situación de los autónomos siga mejorando y podamos decir sin temor a equivocarnos aquello de: “Lo peor ha quedado atrás. Lo mejor está por venir”.

Artículo de opinión de , presidente de la , Autónomos y Emprendedores (OPA).