Y dijo Dios: “Haya luz”. Y hubo luz. Después la separó de las tinieblas y a la luz la llamó día y a las tinieblas noche. Posteriormente (algunos estudiosos creen que la obra de la Creación se gestó a lo largo de millares de años), el Todopoderoso hizo el firmamento o cielo y reunió las aguas que cubrían la superficie de la Tierra y formó con ella los mares.

Y surgieron plantas, árboles, astros, aves, peces y animales de todas las especies y… ¡Por fin el hombre!

Formándolo con barro o limo e inspirándole en su rostro un soplo de vida y dándole un alma inmortal y racional… Y como no quería que Adán estuviera solo, produjo en él un sueño misterioso durante el cual le sacó una costilla y de ella formó a , la primera mujer… “Nunca olvidaré las lecciones de la Historia Sagrada de la Editorial Edelvives ni las de las enciclopedias de Dalmáu Carles que narraban con bellas ilustraciones pasajes de la época antediluviana que me fascinaban y fascinan… Y aquellos tiempos primitivos con la lucha de los hombres enfrentados a una Naturaleza indomable y bravía, sin tejidos que cubrieran sus cuerpos desnudos ni fuego que los calentara frente a las fieras, sin armas para defenderse ni viviendas donde refugiarse : sentían hambre y se alimentaban de los frutos silvestres…

Una existencia terrible y durísima hasta la confección de cuchillos, lanzas, hachas y flechas de pedernal, hueso y metales (el cobre y el hierro). Caza y pesca… y cavernas o grutas naturales con galerías y salas decoradas con pinturas rupestres que representaban cabezas humanas, caballos, toros, bisontes, ciervos y a madres llevando amorosamente a sus hijos de la mano (Alpera y Minateda).

Y luego el cultivo y el pastoreo. En esa etapa está desarrollada la tercera y gran serie de y una de mis colecciones preferidas, con permiso, naturalmente, de “El Guerrero del Antifaz” y otra de las obras maestras del genial artista vallisoletano –albaceteño – valenciano y universal. “El Hombre de Piedra”, el joven atlético, apuesto, generoso y fuerte como su nombre indica, pertenecía a la tribu de los Cataks, en una región montañosa próxima a las selvas exuberantes plagadas de reptiles y felinos con ríos caudalosos y peligrosos repletos de saurios que acechaban a sus presas igual que las águilas de las alturas que oteaban los barrancos solitarios y abruptos. Los seres que moraban en la etapa de “Purk” cultivaban productos agrícolas y buscaban y rebuscaban hierbas medicinales… y peleaban contra los enemigos que amenazan constantemente… Y ahí estaba el titán, el protagonista de una historia fantástica y emocionante, “Purk”, el coloso hijo del “Gran Catak” y hermano de la dulce Tula, prometida de Tarruk y codiciada por “Mamok el Invencible” lo mismito que Lila, la hija del “Gran Urulu” y pareja de nuestro héroe, asediada por Tugor y demás personajes que irán desfilando a través de sendos capítulos.

“Purk” se entrevistaba con su amada y Tugor interrumpía con violencia recibiendo en paga a su “discreción” una tanda de puñetazos que lo dejaban casi incosciente, Al despertar juraba vengarse… y lo habría hecho si el temerario y audaz caballero prehistórico hubiera descuidado la guardia… Me despido pues con la presentación del incomparable e irrepetible “Purk, el Hombre de Piedra “… y os recuerdo, como en otras ocasiones, que esto no ha hecho nada más que empezar. Vuelvo a citaros dentro de escasas jornadas en vuestra segunda casa que es, amiguitos, “La Cerca”. Abrazos y a conocer a fondo las aventuras de “Purk”.

Valeriano Belmonte