Los estudiosos de la obra de conocen perfectamente la evolución del artista a través de las décadas de esplendor del creador de las mejores series que dio la Editorial Valenciana. Uno de los entendidos en la materia era otro Manuel que no procedía de sino de Pozo Lorente, el entrañable pueblo albaceteño que contaba y cuenta con calles tan populares como La Libertad, Constitución, Nueva, y , por cierto que esta última le iba a como anillo al dedo porque el jovencito del barrio Parque Sur podría haber presumido con justicia de ejercer de vecino pacífico, cordial y amigo de todo el mundo (jamás discutía ni se peleaba con los niños de la zona ).

Manolo Cuesta, se envolvía en sus tebeos imitando estupendamente al creador de “El Guerrero del Antifaz” y “El Pequeño Luchador”, colecciones que conquistaban a los incondicionales. Manolillo sacaba sus cuadernos apaisados y verticales al portal de la casa de “ el pintor” y los peques disfrutábamos oteando las excelentes portadas de “El fin de una misión”, “La agonía de la colonia” y “Atily, la mujer terrible”.

Recuerdo que Manolo, el cual pese a su corta edad, ya curraba de eficiente panadero en el horno de , sito en Collado Piña en los primeros cincuenta del siglo pasado, me decía que los cinco primeros episodios de Purk estaban realizados un año y pico antes de su presentación oficial allá por el verano del 48, es decir que Gago los dibujó en 1947 y cuando la epopeya prehistórica entró con fuerza en las papelerías y quioscos y no había quién la frenara, afortunadamente, se notaba bastante el cambio.

El éxito y la buena acogida, sorprendió al mismísimo autor que trabajó a fondo las páginas de su nueva creación mimando y cuidando al máximo las viñetas. En las contraportadas del caballero del antifaz se anunciaba con letras azuladas de imprenta lo siguiente: “Gran éxito de la colección de magníficas aventuras de Purk, El Hombre de Piedra, desarrollada en medio de una naturaleza salvaje y primitiva, Su argumento original, sugestivo y emocionante cautiva la atención desde las primeras escenas. Lo más nuevo y sensacional en aventuras infantiles”. Faltó añadir: “ Y para los adultos, ya que los mayores de dieciocho abriles no se pierden las hazañas del Tarzán de la prehistoria”. En fin que allí estaban con el fabuloso Catak Lila, su novia eterna, Tugor, satisfecho de sus estratagemas, mentiras y traiciones, la bellísima reina Suri e “Hijo del ”, el progenitor del ídolo , su hermana y el valiente Tarruk ( después llegarían Sandar y demás familia ).

“Hijo del Dragón” portaba a sus espaldas a un Purk cogido por sorpresa mientras Tugor fanfarroneaba ante Lila que lloraba desconsoladamente pensando en el compañero de su vida. Y luego, la joven, acompañada por su padre y por el pérfido Tugor caminaba en busca de la “Flor de la Felicidad”… sin saber que Purk había recobrado el conocimiento y volaba a la vera de su amada llegando a tiempo de evitar que la sagrada flor cayera sobre las cabezas de su prometida y de su enemigo número uno.

Purk le contaba al Gran Urulu el engaño sufrido por Tugor y los hombres de la poderosa reina Suri. Y entonces el diabíco presonaje maquinaba la forma de deshacerse del papá de Lila, la guapa y escultural veintiañera que enamoraba a los chicuelos con sus cortos vestidos de piel a punto de la intervención de la indiscreta censura. Aquí lo dejo, amiguitos, hasta dentro de unos días porque sé y espero que la próxima semana leáis el capítulo tercero del invencible e impagable Purk, “El Hombre de Piedra”.

Más abrazos:

Valeriano Belmonte