“Hace un millón de años” es una película de 1940 dirigida por Hal Roach e interpretada por Víctor Mature, Carole Landis, Lon Chaney jr., John Hubbard y Jacqueline Dalya, un film que impactó en los primeros años de postguerra. La gente acudía en masa a los cines de Albacete con los programas de mano que se entregaban en taquilla antes de la proyección y proclamaban a grandes titulares la asombrosa realidad de una historia vivida en una época perdida en la noche inmensa de los siglos.

Entre el público se encontraban y sus hermanos, atentos a lo que leían y veían, algo realmente impresionante, especialmente las titánicas luchas de monstruos prehistóricos enriquecidas por los efectos especiales convertidos en terroríficos movimientos tectónicos.

Escenas fantásticas de un mundo en que los hombres eran la más insignificante e indefensa especie de la tierra. Cuentan que la sólida productora United Artists llenó sus arcas con la fabulosa superproducción, con una joya del séptimo arte que catapultó a la fama al entonces jovencísimo, apuesto y fornido Mature, que con el paso de lustro y pico encarnaría en la pantalla grande por gentileza de Cécile b. de Mille al legendario Sansón y algo más tarde al Demetrio de “La Túnica Sagrada”.

Gago y los suyos no olvidaron la ingente creación de la novísima técnica norteamericana que tendría un remake un cuarto de siglo después y lanzaría al estrellato a la despampanante y escultural Raquel Welch que ponía a ciento noventa a adultos y peques, incluidos pensionistas. La cinta rodada en blanco y negro propició el nacimiento de “Purk, el Hombre de Piedra”, pero los autores del cómic no se conformaron con mostrar a los amantes del noveno arte las peleas de hombres contra bestias antidiluvianas sino que llegaron más lejos porque eran más “largos”, como suelen decir las folklóricas cuando les preguntan por sus compañeras de escenarios y tablados… y es que tanto Manuel como Pablo, amén de dibujar y guionizar a los héroes de la saga, gestaron híbridos del corte de los hombres leones, con cabezas de mamíferos carniceros félidos de orejas cortas y redondeadas, dientes y uñas muy fuertes, colas largas y color pardo amarillento… sin olvidar a la reina Suri, abandonada en el número cuatro de la serie y recuperada en el veintisiete. Suri, cabello negro y larguísimo, con coronas de flores en melena y cuello semejante a la Aixa de “El Guerrero del Antifaz”.

Purk la liberaba de las garras de “Hijo del ” y a continuación se medía las fuerzas con “Pensior”, el hombre y lograba la felicidad de los asustados mideanos que bendecían su nombre. Aquí lo dejo, amiguitos porque me enzarzo en el siguiente episodio plagado de hombres alados, centauros y otros animalillos de cuidado. Os espero dentro de nada….

PD.: Supongo que veríais el pasado miércoles en Telecinco “Jurassic World” ( a mí me encantó )…¡Un abrazo!

Valeriano Belmonte