La inolvidable serie del paladín prehistórico nos sorprendía constantemente. Ya habíamos disfrutado con híbridos tan pintorescos como los namas o simios, los berings , similares a los rinocerontes, alados, centauros, adoradores de serpientes, hamiles, monstruos que moraban en las entrañas de la tierra (los de la famosa “Galería de la Muerte” y “El Jardín Sagrado” ) y en las profundidades del océano (pulpos gigantescos, estegosaurios sin medida, arañas de agua impresionantes y tiburones que parecía que acudían a devorarme al intentar ayudar a “Purk” en mis sueños, cosa rara pues me considero tan valiente… que en cuanto veo una lagartija les pido ayuda a las fuerzas armadas).

Quedaban decenas de bestias en el tintero de Gago y en la mente de los guionistas Pablo y que se daban a conocer tras la terrible hecatombe tratada en el capítulo anterior.

Entonces, además de contemplar a un espíritu maligno que se enamoraba perdidamente de , la hermana de nuestro protagonista y presumía de ser el único, junto a la princesa “Jan”, de sacar de la “Cueva del Hambre” a los urulús, observábamos a tres nuevos personajes cubiertos con sólidos caparazones que respondían a los nombres de “Iris”, “Ángel” y “Dorado” muy parecidos al entonces popularísimo “Tanque Humano” que batía récords de audiencia en las salas de cine…

Y aunque al principio el trío se peleaba con “Purk”, con el paso de los cuadernillos apaisados que seguían vendiéndose a una peseta y veinticinco céntimos, se trocaban en amigos y le ayudaban a combatir a quimeras, yocos y al “susun corda”, como decía mi imborrable “Sr. Moreno” (), conserje de Telégrafos y entrañable compañero. ¡ Lástima que “Iris” y colegas desaparecieran antes de tiempo porque habrían aportado bastante a la impagable colección de aventuras! ”purk” y “Sandar”, su “hijo adoptivo” proseguían su peregrinar alrededor del mundo añorando a Lila que resurgiría más adelante y le cantaban la caña a un competidor de cuidado, un doble de “El Hombre de Piedra” que, a lomos de un soberbio diplodoco, se abalanzaba sobre ellos… y no demasiado lejos acechaban “Florlinda” y “Gran Tigre”, la hechicera de “Hincha”, Taura y los rilays, los cocoros y los hijos de “Moscán”, los habitantes del país de los Ircas, el sabio “Sacuba”, una sirena de “La Isla Negra”… y un mocetón rubio y atractivo que trataré debidamente en el próximo episodio.

Os dejo hasta escasos días. Abrazos, apretones de manos , saludos a mogollón y… ¡ No faltéis a la cita que tenéis con este “barbilampiño “ que os aprecia y os desea lo mejor!

Valeriano Belmonte