Verano de 1954… Las vacaciones a punto de caramelo en las aulas franciscanas… Pero antes lecciones de Zoología… Clasificación de los animales vertebrados e invertebrados… Mamíferos y sus órdenes : Bimanos, cuadrumanos, fieras, quirópteros, roedores, solípedos, paquidermos, rumiantes, cetáceos y sirenios con la aportación de Pepito, el alumno más pequeño de la clase que decía que su abuelito Tomás pertenecía a ese grupo… Y Juanito, su hermano mayor le rectificaba explicando que el yayo materno no era un sirenio, sino un sereno que curraba por las noches en un barrio céntrico de Albacete capital.

Anécdotas simpáticas aparte yo me quedaba con los paquidermos, especialmente con los hipopótamos, herbívoros de cuatro metros más o menos de largo por dos y pico de alto, piel gruesa y desnuda de color gris rojizo oscuro, patas cortas y orejas modestas que vivía , y vive, en los grandes ríos de África y que, al parecer, conocían a la perfección Manuel y , artífices de la epopeya carbonífera.

Gracias al talento y a la vena creativa de ambos conocimos a los “Buys” o animales embarcación que trasladaban a Purk, Lila y Sandar por esos mares de Dios ( en la época algunos señalaban : “por donde Cristo perdió el gorro” ).

Por entonces nuestros protagonistas habían dejado atrás a “Zaramán”, “Hincha” y a su perversa hechicera, a “Barbaespesa” y a los hijos del viejo “Moscán”, con un pelín de “mosqueo” y se metían de lleno en la “Isla del Sacrificio”.

Y de buenas a primeras surgían los encantadores y fieles “buys” y se encariñaban con el trío principal de la pintoresca odisea antidiluviana llevándolos “sin cobrarles una perra” por oscuros y siniestros océanos e incluso defendiéndolos de enemigos de lanza en ristre y puñal de hueso capaces de cortar jamón, ternera y lomos de cordero en poblados, aldeas y tribus de la etapa de marras.

Títulos tan recordados por los estudiosos de la serie : “Apuros de Sandar”, “Dueña y señora”, “Júbilo y terror”, “Jefe a la fuerza”, etc… ( los “buys” me caían estupendamente y de buena gana me habría convertido en uno de ellos para ayudar a mi admirado “Hombre de Piedra” , esposa e hijo adoptivo ).

Lo triste es que cuando llegaron las vacaciones y los chavales de la zona Parque Sur jugábamos a las espadas, arcos y flechas, y a los indios con pistolas de agua imitando a un Clark Gable todavía de buen ver en “Más allá del Missouri” y “ enfrentándonos” a un imitador de “Corazón de Hierro”, el astuto, atlético y apuesto apache encarnado en la popularísima cinta americana por Ricardo Montalbán, los “buys” desaparecieron para siempre en el cuadernillo 111 ( “El vencedor vencido” ) portando en sus sólidos lomos a Purk y compañía hacia el pueblo del rey “Tornón”, así que en el siguiente episodio “La selva peligrosa”, los cariñosos y entrañables paquidermillos eran un grato y fugaz recuerdo.