A finales de 1956, “EL Hombre de Piedra” se despedía de sus seguidores tras ocho años de aventuras prehistóricas ininterrumpidas ( el almanaque para 1957 brillaba en las papelerías y kioskos ), mágicas, misteriosas, inquietantes y diferentes a las que vivían otros personajes del mundo de la historieta de la época. Purk, Lila y Sandar se habían tropezado en los penúltimos números con “Ojo Lun”, monstruo terrible con cuerpo de gimnasta y cabeza espeluznante similar a la de un simio deforme.

Contaba con un solo ojo y con una extraña fuerza hipnotizadora que hacía retroceder al más pintado ( Lila era la única que aguantaba la mirada de la horrorosa y malvada bestia ). Pero además, “Ojo Lun” utilizaba una flauta más prodigiosa que la del famoso cuento “El flautista de Hamelín”, un silbato que emitía silbidos tenebrosos y amenazadores.

Claro que frente a Purk le servía de poco ya que caía abatido por los fantásticos brazos del héroe en cuestión y la flautilla de marras pasaba a ser propiedad del titán homenajeado que curraba en “Puestos de honor”, “Devastadores”, “Ascas”, “Lanzadores”, “Andro”, y “Arma de Tiba”, epílogo de la odisea antidiluviana. Frass o “Arma de Tiba” tenía prisionera a una moza rubísima y bellísima en un intrincado bosque enclavado a orillas de un idílico río, en el cual se bañaban Purk y los suyos.

La chica anhelaba volver a su poblado y eso hacía que a Frass le dolieran las muelas (pintoresco y extraordinario el guión de , el hermano de ). Y en el ejemplar 210 titulado “Los Huans”, resuelta la situación, asistíamos al temido “Fin de la colección”.

Purk, Lila y Sandar se quedaban para siempre en aquella tribu y un servidor un poquillo decepcionado porque esperaba que el coloso de la prehistoria visitara a su hermana , que se había quedado a la vera de su amiga Melchu en tierras de la desdichada Labi, víctima del tirano Zaramán… y tornara al poblado de los berings para abrazar a la “” y Sandar se reencontrara con su hermana.

Pero la editora mandaba y al maestro Gago no le faltaba trabajo ya que a partir de enero de 1957 presentaría cuatro nuevas colecciones. Aquí lo dejo, amiguitos.

Solamente deciros que la próxima semana tornaré con otras entregas y aconsejaros que el domingo 9 del corriente ya en los comienzos de la Feria le rindo tributo al noveno arte en la puerta de la Filmoteca, en plena Plaza del Altozano. “El Día de los Tebeos” os aguarda con más de una sorpresa. Os espero pues y os mando un abrazo más grande que los anteriores… ¡Adiós, queridísimos!

Valeriano Belmonte