Ahora, cuando nos acercamos a grandes contiendas futbolísticas, en las que, además, está implicado mi Atleti, procede pararnos a pensar como hace el PP sus alineaciones. O quizás, como se plantea el Partido de Rajoy y Cospedal sus mas inmediatas confrontaciones.

Está claro que en el centro de la defensa han situado a Montoro y De Guindos. Son centrales puros, recortan todo lo que entra en su radio de acción, incluso lo que no. Tanto si la amenaza es una educación pública, como si el peligro proviene de una sanidad universal, despejan como dictan los cánones de la vieja escuela, patadón pa’arriba, sin contemplaciones, sin pensar en la espinilla, tibia, peroné o rodilla de toda esa gente que se queda en la cuneta y sin esperanza de llegar nunca a la red de un estado del bienestar que nos hace a todos más iguales.

En los laterales, 2 correbandas, sin mucha técnica, pero absolutamente disciplinados. Dos galgos de la servidumbre, Alonso en la izquierda y Floriano en la derecha. Estos dos corren sin mirar atrás, sin pensar en cada frase que dicen ni en el daño que hacen. Cierto es que son más atacantes que defensores. Es decir, atacan a todo lo que les suena a igualdad o a derechos y, puestos a defender, defienden sin pensar en las ocurrencias, incongruencias y engañabobos de su Partido.

En el centro, aunque sea difícil de imaginar alguien de este PP en el centro, el PP juega con 4. Un centrocampista de contención, Pons, ese rebañador de protagonismo que, siendo un jugador del montón, siempre ha querido estar en la línea, al menos contractual, de las estrellas. Y su trabajo hace, al menos ese trabajo sucio, de no dejar jugar a nadie, estar siempre entrometiéndose y en esos momentos en que se crece, y se viene arriba, es capaz de encararse de una forma casi insultante hasta con el público. Como centrocampista creador, no podía ser otro que Gallardon, ese superministro, superalcalde y superpresidente, que es capaz de engañar a media España, y a algún otro, con un talante progresista, pero cuando llega el momento de la verdad, aparece la savia más conservadora y retrógrada de la derecha de nuestro país. Es capaz de eliminar los derechos de las mujeres y al mismo tiempo decir que los está consolidando. Vamos, un mago del balón. Y, además, con grandes regates, sobre todo a los jueces. Les politiza los órganos, les limita las competencias y en los pases largos elimina una justicia universal, que nos convierte en un paraíso para los delitos internacionales.

La decisión de 2 interiores volantes, puede parecer arriesgada, pero teniendo en cuenta quien entra en el campo, parece previsible. y el ministro Wert. Una porque en cualquier momento entrará en ese mercado de invierno que es la red GÜRTEL, porque visión de juego no le podemos pedir a quien ha tenido un Jaguar en su garaje, pagado por los corruptos y no se ha dado cuenta, o a quien una trama corrupta pagaba las fiestas de sus hijos y no se enteraba, o sí, y entonces no le faltaría visión de juego, sino que tendría una gran habilidad para esconder permanentemente la pelota. Y el segundo, ese ministro de educación, que al parecer carece de ella, porque ha de hacer su trabajo con enormes lastres. Este tipo se enfrenta en cada partido a los profesionales de la educación, a padres, a alumnos, al mundo de la cultura, etc… y es que su carácter es mas de destructor, de impedir que nadie haga nada, que de ser capaz de crear juego. Pero no le podemos pedir peras al olmo, todos estamos esperando que en uno de sus muchos pases atrás, facilite un contraataque, que nos permita al conjunto de la sociedad recuperar un poco de dignidad y, ya de paso, alguno de los derechos que este tuercebotas nos ha arrebatado.

Y en la delantera, la incógnita. ¿Juega Cospedal de ‘9’ puro, rematando, o mejor, finiquitando las jugadas; y Soraya de volante, arreglando las jugadas y dando pases de gol? En mi humilde opinión, no, Cospedal es un falso ‘9’, y dependiendo de si el pase está más o menos escorado lo remata. Soraya es el juego de gol lucido y Cospedal recoge todo lo que se escora a Génova o a Soto del Real, da lo mismo, no tiene talla, ni pegada. Y en todo lo jugado en Castilla La Mancha, ni aparece.

Alguien pensará que me olvidaba del portero de Rajoy. No es así. Éste no es otro que Bárcenas, que, hoy por hoy, es el que para todos los balones que van directos a la puerta del PP.

Artículo de opinión de Modesto Belinchón - Diputado regional del PSOE y portavoz de Energía en las Cortes de Castilla-La Mancha.