No resulta aventurado afirmar que nunca habíamos llegado a la celebración de un aniversario de nuestra Constitución en los últimos 36 años con una percepción tan clara por parte de los poderes públicos y de los ciudadanos de la necesidad de acometer una reforma de la Carta Magna de 1978.

Los profundos cambios sociales, políticos y económicos registrados en España en más de tres décadas aconsejan actualizar nuestra ley de leyes a una nueva realidad y a una nueva sociedad. Los escasos cambios introducidos en nuestra Constitución a lo largo de todos estos años nos hablan de la generosidad y la sabiduría con el que los padres de la Constitución la redactaron, pero nada es ajeno al paso del tiempo.

El PSOE reivindica el mismo espíritu de consenso y diálogo entre las distintas fuerzas políticas y sociales, que nos ha permitido el mayor período de progreso en paz y en libertad, para afrontar esta reforma constitucional que los ciudadanos demandan en un momento de gran crisis institucional y desafección política.

En esta crisis cada uno debe afrontar su parte de responsabilidad. En el PSOE estamos dispuestos a reconocer el error cometido con la reforma del artículo 135 de nuestra Constitución que si bien pudo tener sus justificación en una visión de Estado que permitió esquivar un rescate financiero, la falta de equilibrio y un contrapoder en el mismo texto constitucional, posibilitó después al la excusa perfecta para que una ideología que ha demostrado una absoluta falta de sensibilidad social, haya provocado un alarmante retroceso en los derechos y libertades de nuestro Título Primero de la Constitución.

Las leyes, cualesquiera que sean su rango, deben estar al servicio de los ciudadanos y por ello los socialistas queremos con esta reforma, devolver la ilusión y la esperanza a los ciudadanos de un nuevo Estado que vela y protege sus derechos y libertades, porque de lo contrario el Contrato Social que se otorga entre ciudadanos y poderes públicos carece de validez y sentido.

Con este fin desde el hemos propuesto la creación de una subcomisión que estudie la reforma de nuestra Constitución con tres objetivos fundamentales: blindar el Estado del Bienestar en sus derechos fundamentales a la educación, la sanidad y bienestar social con servicios públicos garantizados con dotaciones presupuestarias que no puedan ser rebajadas arbitrariamente, una mayor transparencia en el funcionamiento de las instituciones y de los partidos políticos con mayores espacios para la participación ciudadana y la revisión de nuestro modelo de Estado para acabar con la disfuncionalidad que supone su funcionamiento de facto en un régimen federal pero no reconocido jurídicamente que proporciona frecuentes colisiones de competencias e insatisfacción por el actual modelo autonómico.

Por último los socialistas como impulsores de la Ley de Autonomía Personal y de la Dependencia en el 2006 vamos a proponer en los próximo días la supresión de los términos disminuidos psíquicos, físicos o sensoriales del artículo 49 de la Constitución y su sustitución por la expresión de personas con discapacidad porque entendemos discriminatorio referirse de esta forma a un conjunto de ciudadanos que supone el 10% de nuestra población y es obligación de los poderes públicos eliminar toda terminología discriminatoria de los textos normativos elaborados por las Administraciones Públicas.

El PSOE quiere una nueva Constitución mediante el diálogo, el consenso y el pacto social que devuelva la ilusión y la esperanza a los españoles y españolas más desprotegidos y fortalezca nuestras instituciones desde un nuevo signo de transparencia y mayor participación ciudadana.

Ramos Secretario general de PSOE-Albacete y diputado nacional.