Con el nombre de EURIKA se ha denominado a un estudio europeo sobre la prevención y el tratamiento del riesgo cardiovascular en la práctica clínica diaria en nuestros consultorios y hospitales. Hoy sabemos que el tratamiento de los factores de riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular (ECV) está detrás de la reducción de una manera muy importante de la mayoría de enfermedades coronarias. Numerosas encuestas, realizadas en varios países, han corroborado que el control de los factores de riesgo de la ECV no es óptimo en ninguno de ellos, y ese no buen control hace de la ECV la principal causa de muerte en Europa.

Prevenir la ECV es una importante necesidad no satisfecha en los países avanzados, ni en el conjunto de Europa, ni tampoco en nuestro país. En general, los estudios y encuestas de los que disponemos hoy se han centrado en pacientes que ya tenían establecida una ECV o presentaban un riesgo especialmente alto de sufrirla. Sin embargo no disponemos de suficiente información sobre que repercusión tendría la prevención de la ECV en todos nuestros pacientes, con independencia del grado de riesgo global de ECV que existe en Europa.

El estudio ha servido también para respaldar la necesidad que tenemos de aplicar las recomendaciones y directrices europeas para la prevención primaria de la ECV. Muchos de nuestros pacientes reciben tratamiento para sus factores de riesgo cardiovascular, pero el control alcanzado hay que considerarlo insuficiente, y hay que admitir, que incluso alcanzando objetivos terapéuticos para cada uno de los factores de riesgo, persiste un riesgo residual de ECV alto en muchos de ellos.

Los profesionales sanitarios tenemos que entonar un “mea culpa” y admitir que de forma general, con las excepciones importantes que también las hay, el consejo a nuestros pacientes sobre cambio de hábitos en su estilo de vida, no lo hacemos correctamente y el estudio demuestra que esos consejos son muy diferentes en contenido y en la forma de hacerlos llegar a nuestros pacientes, siendo diferente según el país europeo que analicemos. Los profesionales sanitarios, no tenemos por qué rasgarnos las vestiduras por esta realidad, sino darnos cuenta de que es posible mejorar nuestro control sobre esos factores en nuestros pacientes.

Un dato relevante del estudio EURIKA es que la carencia de un buen control de los factores de riesgo de ECV ha sido determinante en casi un 30% del riesgo de muerte por ECV en la población objeto del estudio. Los pacientes diabéticos, hipertensos, obesos, fumadores o ancianos, presentan un elevado riesgo asociado precisamente a esos factores de riesgo de ECV, y si fuésemos capaces de conseguir que alcancen unos niveles de control deseables, estos pacientes verían reducido su riesgo absoluto de muerte. Además estos datos sirven a su vez, para reforzar las recomendaciones de tratamiento intensivo para los pacientes de alto riesgo, y confirman la utilidad de las tablas y ecuaciones que utilizamos en la clínica diaria para intentar medir el riesgo cardiovascular e intentar su reducción en nuestros pacientes.

La falta de control de los factores de riesgo de cardiovascular, es responsable de un considerable exceso del riesgo de muerte por ECV. La mayoría de los médicos europeos afirman seguir las guías clínicas para la prevención de la ECV, y quienes no lo hacen utilizan como razones principales para no hacerlo la falta de tiempo, la percepción de que no son de tanta utilidad y el desconocimiento de las mismas. Pese a ello, seguimos avanzando en la reducción de la muerte por estas causas, aun teniendo que hacerlo en una sociedad donde los hábitos de consumo y el sedentarismo, juegan en nuestra contra.

A pesar de las dificultades, los profesionales de atención primaria militamos en el optimismo y en los avances que cada día se van logrando en estos aspectos de la prevención.