La marcha del Cañete del se ha producido en un momento crucial en que el sector tiene varios frentes abiertos que afectan directamente a Castilla-La Mancha. Esta relación tan directa con el Gobierno en es debida a que aunque las competencias de Agricultura están transferidas a las comunidades autónomas, en la nuestra, en los últimos tiempos lo que hemos visto es una actitud de seguidismo por parte del a remolque de lo que dictaba el . Es por ello que en Castilla-La Mancha nos va mucho en que la nueva ministra, acierte.

Se va un ministro que conocía bien la situación del campo y que sabía desenvolverse con soltura en el sector; aunque probablemente su máximo logro ha sido promocionarse a sí mismo con éxito, a pesar de haber reducido el presupuesto de Agricultura a la mitad en poco más de dos años. Un recorte insólito ya que nunca había sucedido en Democracia y, además, muy superior a las reducciones que han sufrido el resto de ministerios. La verdad es que tiene mérito que, después de todo, haya sido el ministro mejor valorado de esta legislatura.

Por otro lado, aunque el ex ministro Cañete haya vendido bien la negociación de la reforma de la PAC a nivel europeo y a pesar de decirnos e insistir en que “nos quedamos igual”, el primer año de aplicación del presupuesto hemos comprobado que nuestros agricultores pierden dinero con la aplicación de la reforma. Además desde UPA Castilla-La Mancha vemos con preocupación el giro que ha tomado a la hora de aplicarla en España, vemos que para el segundo año de aplicación del presupuesto una decisión que depende directamente de él en cuanto a la aplicación del recorte de la modulación va a perjudicar a todos los perceptores que recibieron menos de 36.600 € de ayuda de PAC. Cañete se ha ido sin explicarnos la clave de la reforma de la PAC en España y sabemos que hay agricultores que van a perder, mientras otros ganan. Pero ahora la decisión la tiene Isabel García Tejerina. Éste será uno de los primeros retos que tendrá que afrontar la nueva ministra: cómo se hace el reparto de la nueva PAC en España, cómo se distribuye por comarcas y, sobre todo, qué agricultores ganan y cuáles pierden.

Otro de los grandes retos que se le plantean a la ministra es el del Agua. Queda por definir, en los próximos meses, el Plan Hidrológico Nacional una vez cerrado el injusto proceso de planificación de cuencas en el que, una vez más, hemos visto como no se atienden las necesidades hídricas de los agricultores de esta tierra. Queda pendiente todavía la regularización de pozos en el Alto Guadiana, uno de los ejemplos que venimos denunciando con nuestra campaña: “‘Agua de donde sobra a donde falta’ y la nuestra, ¿dónde está?”.

Es cierto que la agricultura sigue siendo motor económico en estos tiempos pero no podemos obviar que tenemos ante nosotros nuevas crisis que se están empezando a dibujar. Una de ellas es la crisis de precios, existe una gran preocupación en dos sectores fundamentales de Castilla-La Mancha: el VINO y el AJO. El sector del ajo afronta un 2014 con precios ruinosos para los agricultores y con muy malas expectativas puesto que se encuentran, por sorpresa, con un acuerdo que permite el incremento de importaciones chinas en en un 21 % más libre de arancel. Y nuestro Ministerio no ha dicho nada. Respecto al sector del vino, más incertidumbre, a la espera de que alguien se dé cuenta de la coyuntura y de la situación para que actúe cuanto antes de cara a los precios de la próxima campaña para que sirvan al menos para el mantenimiento de la renta de nuestros viticultores.

En definitiva, desde UPA Castilla-La Mancha pensamos que nuestra Consejería depende mucho de la iniciativa que tome el Ministerio de Agricultura. Es por eso que, insisto, a nosotros en Castilla-La Mancha nos influye mucho las decisiones que adopte la nueva ministra.

Artículo de opinión de - Secretario General de UPA Castilla-La Mancha