Desde Izquierda Unida de Castilla-La Mancha junto a otros colectivos, plataformas ciudadanas y partidos políticos, venimos exigiendo la paralización de dos proyectos que ha impulsado el PP y que suponen la peor herencia posible para Castilla-La Mancha, para sus pueblos y su gente, en definitiva: la construcción del ATC y los proyectos de extracción de gas no convencional mediante la técnica del fracking o fractura hidráulica. Proyectos de espaldas a las verdaderas necesidades del medio rural y con una clara motivación política de Cospedal, a la vez vinculada a los intereses de las nucleares y petroleras multinacionales.

Fue un 30 de diciembre del 2011 cuando conocimos la decisión construir el basurero nuclear en el municipio conquense de Villar de Cañas, una concesión clara de la Presidenta de Castilla-La Mancha y Secretaria General del PP a los intereses partidistas y del lobby nuclear. Cada día que ha pasado ha ido quedando en evidencia la ausencia de razones técnicas y la idoneidad de la zona elegida, llegando a la paralización del proyecto por falta de informes vinculantes del , confirmando punto por punto las denuncias de los colectivos contrarios a la instalación, sobre todo la Plataforma Contra el Cementerio Nuclear de Cuenca.

El 13 de marzo de 2013, convocada por la Plataforma contra el Fracking del y La Mancha, tuvo lugar en Munera (AB) una manifestación histórica de rechazo al proyecto de extracción de gas no convencional mediante la utilización de la técnica de fracking. El proyecto afecta principalmente a las localidades de Munera, Ossa de Montiel, Lezuza, El Bonillo, El Ballestero, y y supone poner en riesgo la salud de sus vecinos y el entrono natural. Este proyecto se unía a los aprobados con anterioridad en los Campos de y en la provincia de Guadalajara. y ya han prohibido el uso de esta técnica por los riesgos tan graves que puede acarrear, como contaminación del agua subterránea y de superficie, dificultad de la gestión de residuos, uso excesivo de agua, emisiones de gases de efecto invernadero (metano y CO2), riesgos químicos y una serie de impactos locales añadidos a las poblaciones afectadas.

Imponer estos proyectos, el basurero nuclear y un impulso a los combustibles fósiles, a la vez que se frenan en seco políticas de desarrollo rural e impulso a las energías renovables, es un error estratégico de Cospedal que podría traer consecuencias demoledoras para la región. Y es que nuestros pueblos necesitan apoyo, inversiones sostenibles y una apuesta por las energías renovables y limpias. Reclamamos inversiones de valor añadido que respeten y aprovechen el rico entorno natural sin destruirlo, no queremos proyectos que pongan en riesgo la salud de las personas y nos dejen hipotecados y sin futuro.

Pero lo que hasta ahora no había logrado el rechazo social y político casi unánime, parece que lo va a conseguir la naturaleza. En una zona donde el riego sísmico se consideraba escaso o nulo, se ha producido un terremoto con una intensidad de 5,2 en la escala de Richter, con epicentro en el campo de Montiel, “zona fracking”, pero afectando de forma evidente a la provincia de Cuenca, ya que los efectos se dejaron sentir en los terrenos donde se prevé la construcción del silo nuclear, a unos 90 km. Una razón más para prohibir esta técnica en nuestra región y desechar definitivamente el proyecto del ATC en Castilla-La Mancha. Es cierto que las centrales nucleares y los ATC para residuos nucleares están diseñados para resistir terremotos de entre 7 y 8 de magnitud en la escala de Ritcher, pero la construcción en Villar de Cañas se basa en una decisión política poco fiable.