Las llamadas tierras raras son abundantes en la corteza terrestre y su existencia en el es conocida desde la investigación realizada por la empresa nacional Adaro y la rusa Imgre, en los años noventa del pasado siglo. No obstante, en un mercado dominado por China (primera productora y exportadora del mundo) el precio de los elementos de tierras raras era tan bajo que nadie pensaba en su explotación.

El cierre por contaminación radioactiva de las aguas, de la Planta norteamericana de Mountain Pass, a finales de los años noventa, y las medidas de restricción de las exportaciones aplicadas por China en el año 2011, para proteger el medio ambiente, ocasionan una burbuja especulativa y la alarma en las industrias europeas, que presionan a las instituciones de (UE), para minimizar el riesgo que la escasez de tierras raras pueda provocar. De ahí que promueva el proyecto EURARE (2013-2017) para el desarrollo de una industria europea que garantice un suministro de tierras raras.

El proyecto EURARE (en el que no participan empresas ni universidades españolas) pretende la explotación eficiente de elementos de tierras raras, mediante un proceso innovador, con impacto mínimo en el medio ambiente. El plan de explotación sostenible de las minerías de la tierras raras en Europa (EURARE por sus siglas en inglés), viene elaborando desde 2013 informes periódicos (http://www.eurare.eu/home.html) y haciéndolos públicos. Los veintitrés socios del proyecto EURARE (empresas mineras y tecnológicas, centros de investigación geológica, universidades), rinden cuentas en sus informes de las actividades llevadas a cabo en el proyecto cofinanciado por la Unión Europea, porque los convenios internacionales, la legislación de la Unión y las normas de los Estados miembros prescriben que las actividades que lleven a cabo “deben cumplir con la legislación ambiental de Europa y deben realizarse de una manera socialmente aceptable en cada lugar”.

En materia ambiental el objetivo principal de la legislación de la Unión Europea consiste en “detener en 2020 la pérdida de biodiversidad y la degradación de los servicios ecosistémicos de la UE, y restaurarlos en la medida de lo posible”. La UE pretende, a través de la red Natura 2000, la conservación y el uso sostenible de la naturaleza en las zonas de gran valor en términos de biodiversidad; a este respecto, las Directivas de Aves y de Hábitats constituyen los principales instrumentos legislativos. La estrategia de la Unión Europea para poner en práctica la legislación ambiental y de biodiversidad hasta el año 2020, invoca la biodiversidad como “nuestro seguro de vida y capital natural”. subraya, en sus resoluciones sobre la biodiversidad, que dependemos de la naturaleza para obtener alimentos, energía y materias primas, y el aire y el agua que hacen posible la vida; además, el Parlamento hace hincapié en aspectos plenamente aplicables al Campo de Montiel, como que la naturaleza es “uno de los principales motores de la economía, cuya importancia estamos solo empezando a comprender plenamente, y proporciona unos servicios fundamentales para mantener y crear crecimiento y empleo. Es también fuente de inspiración, conocimientos y ocio, además de ser parte integrante de nuestro patrimonio cultural”.

La legislación y las estrategias europeas establecen que la autorización de los proyectos públicos y privados, como el de Minería, que pueden tener repercusiones considerables sobre el medio ambiente sólo debe concederse después de una evaluación de los efectos de dichos proyectos en el medio ambiente. Bien entendido que esta evaluación debe efectuarse tomando como base la información apropiada proporcionada por el promotor, completada por las autoridades y por el público interesado en conocer si el proyecto es “socialmente aceptable”. Esto significa que los vecinos y asociaciones del Campo de Montiel deben ser informados del proyecto de tierras raras de Quantum Minería y tienen derecho a participar, porque así lo establece la Unión Europea, la Constitución y los Convenios internacionales. En efecto, tanto la UE (directivas 2003/4/CE y 2003/25/CE), como la Constitución (arts. 9,2; 45; 105) y leyes de desarrollo ( Ley 27/2006) y, en fin, los Convenios internacionales (Aarhus, 1998) hacen referencia a “que toda persona tiene el derecho a vivir en un medioambiente que le permita garantizar su salud y su bienestar…, y el deber, tanto individualmente como en asociación con otros, de proteger y mejorar el medio ambiente en interés de las generaciones presentes y futuras”.

Es en este contexto en el que debemos analizar las actuaciones que Quantum Minería viene realizando en el Campo de Montiel desde el año 2014. Sus actividades tendrían que haberse hecho públicas, de forma semejante a como lo vienen haciendo los veintitrés socios que participan en el proyecto europeo EURARE. Y de la misma manera que evaluamos las actuaciones del proyecto europeo, las preguntas que nos debemos plantear sobre el proyecto de tierras raras del Campo de Montiel son: ¿Quantum Minería en sus actuaciones ha respetado las normas ambientales vigentes? y ¿Quantum Minería está actuando de manera socialmente aceptable en el Campo de Montiel? A la primera cuestión (dejando aparte las denuncias y sanciones a Quantum), no es posible responder con detalle porque Quantum Minería, los alcaldes, la Administración y los gobiernos de Castilla-La Mancha, ignorando las normas se resisten a hacer públicas las actividades llevadas a cabo por la empresa minera. Y respecto a la segunda pregunta, considerando que a los vecinos y asociaciones del Campo de Montiel nadie les informó en tiempo y forma del proyecto, ni de las actividades de investigación, ni de la solicitud de explotación admitida a trámite (a pesar de que la acordó su cancelación), se puede concluir que Quantum Minería con su opacidad no está actuando de manera “socialmente aceptable” en el Campo de Montiel. Como si se tratara de una empresa ilegal dedicada a degradar el medio ambiente, Quantum Minería ha optado por ser invisible y las actuaciones que deberían ser públicas son secretas, gracias a que la empresa Quantum, desde el principio de sus actuaciones, viene contando con el trato privilegiado de los gobiernos de Castilla-La Mancha y la complicidad de algunos alcaldes.

El secretismo llega hasta tal punto que los vecinos del Campo de Montiel se enteraron del proyecto de Quantum Minería, a raíz de la información publicada en la prensa estatal en mayo de 2015, bajo el sensacionalista titular: “La Mancha esconde las tierras raras que agitan el mundo”. En el reportaje se afirmaba que el alcalde socialista de Torre de “está enterado del proyecto y lo ve con muy buenos ojos”. Este alcalde socialista que guardó silencio en los inicios del proyecto, no tuvo inconveniente en engañar a los vecinos cuando solicitaron información. Se comprometió en la campaña de las elecciones municipales a no firmar informes sobre Quantum Minería, y en el mes de julio de 2015 redacta su informe favorable para que la empresa minera presente ante la Junta la solicitud de explotación.

El reportaje de prensa, la actitud de las autoridades locales y de los poderes públicos de la región sembraron la desconfianza entre los vecinos del Campo de Montiel. Los vecinos se dedicaron a buscar información en las redes, sobre el impacto y los graves riesgos que supone la puesta en marcha del proyecto de minería de tierras raras para el Campo de Montiel. Por las redes supieron que, en contra de lo que establece la legislación estatal, europea e internacional, la administración pública de Castilla-La Mancha y el gobierno regional están incumpliendo su obligación de informar y evitando que los vecinos y las organizaciones interesadas por el Campo de Montiel, participen en el proceso de toma de decisiones del proyecto de tierras raras. En las redes comprobaron que la solicitud de explotación de Quantum se había presentado ante la Junta en noviembre de 2015, con el informe favorable de los alcaldes de Torre de Juan Abad y Torrenueva. Por último, encontraron en internet un artículo y una presentación publicados por la ingeniera de minas y administradora de la empresa Quantum comentando los elementos radioactivos que se deben tomar en consideración en la explotación y la necesidad de medio millón de metros cúbicos de agua para procesar el mineral.

A la vista de las informaciones recabadas y alarmados por los devastadores efectos que la explotación minera puedan desencadenar en el Campo de Montiel, los vecinos deciden acabar con el silencio, el ocultismo, las manipulaciones y convocan una asamblea. A resultas de la Asamblea, celebrada en Torre de Juan Abad en diciembre de 2015 (bajo la vigilancia de la guardia civil), acuerdan los vecinos de los pueblos del Campo de Montiel crear la Plataforma Sí a la . La plataforma que se constituye en enero de 2016 se autodefine como no política, participan en ella además de vecinos las asociaciones cívicas de las comarcas afectadas, y sus objetivos son recabar información, hacer un seguimiento de los trámites, consultar especialistas, presentar alegaciones y que los ciudadanos debidamente informados puedan opinar y participar en el proceso de toma de decisiones sobre su territorio y las actuaciones que se realizan en él.

La Plataforma expresa el sentir de una comarca cuyos agricultores y ganaderos han conseguido con gran esfuerzo la denominación de origen del queso, el aceite, la carne, el vino y consideran un disparate que se aprueben los derechos a una explotación minera contaminante y devastadora, por un periodo de diez años, que de al traste con lo conseguido gracias al esfuerzo de muchas generaciones; en la Plataforma se implican los ciudadanos que aman el paisaje del Campo de Montiel y desean que no corra riesgos la zona de especial protección, ni los hábitats de espacies protegidas; la Plataforma recoge las aspiraciones de los vecinos de una comarca que es patrimonio cultural y en 2014 promovieron, con la adhesión de los ayuntamientos de veintitrés pueblos de la comarca, la iniciativa “Campo de Montiel Patrimonio de la Humanidad” y por esto reivindican que se archive el proyecto de tierras raras.

La movilización ciudadana está impidiendo que el gobierno regional decida sobre la explotación, sin contar con los vecinos del Campo de Montiel, pero no hay confianza en el Gobierno regional. La confianza es una institución invisible, que poseen los gobiernos democráticos cuando funcionan honestamente y actuando en interés general. ¿Se puede afirmar que los gobiernos de la Junta, considerando la legislación europea, estatal e internacional, han respetado honestamente los procedimientos? ¿es posible afirmar que los gobiernos de la región vienen actuando realmente en interés general? Un gobierno que no informa a los vecinos ni asociaciones del Campo de Montiel y que no da facilidades para que los ciudadanos ejerzan el derecho de participación, como viene regulado por la Unión Europea, la Constitución y los Convenios internacionales, tiene dificultades para que se le otorgue confianza. Un gobierno que con su medrosa indefinición política mantiene viva la expectativa de explotación de la empresa minera Quantum, a pesar de las 14.000 alegaciones de los vecinos, las resoluciones en contra de la , del Defensor del Pueblo y de las Cortes de Castilla-La Mancha, es complicado que cuente con confianza democrática.

De otra parte, un gobierno que no se atreve a incluir en su agenda el tema de la minería de las tierras raras y abrir un debate serio sobre el asunto no se puede afirmar que practique la deseable democracia deliberativa. Un eventual debate en torno a la minería de las tierras raras, giraría entre quienes defienden con argumentos atractivos la explotación, afirmando que las tierras raras aunque contaminan son, paradójicamente, importantes para el desarrollo sostenible; y quienes desvelando la gran trampa de las tierras raras, afirman que contribuyen al desarrollo de las “tecnologías verdes” del siglo XXI (turbinas eólica, coches eléctricos, paneles solares etc.) arrasando con ecosistemas. De ahí la cuestión que debaten algunas Universidades, de excelencia científica y tecnológica internacional, y que quizá debemos plantearnos todos al tratar de la explotación de la minería de las tierras raras: ¿vale la pena saquear y devastar durante diez años una comarca y sus espacios protegidos, como los del Campo de Montiel, fragmentar el ecosistema, destruir la biodiversidad, la agricultura, la ganadería, las formas de vida, el patrimonio cultural, el paisaje, la salud, el aire, el agua de la comarca, los hábitats de especies protegidas, en beneficio de las tecnologías del futuro?¿hasta que punto puede ser realmente ecológico ese futuro, si previamente tenemos que arrasar con los ecosistemas?

Es dudoso que podamos construir un futuro ecológico arrasando ecosistemas, porque el fin será ecológico, si son ecológicos los medios que utilizamos para conseguirlo. Por esto considero que la respuesta práctica de “solidaridad colectiva”, que están dando los vecinos del Campo de Montiel y la Plataforma Sí a la Tierra Viva, en defensa de la naturaleza es admirable. Tenemos que agradecer la conducta comprometida de esa comunidad de La Mancha que, en cumplimiento de sus deberes constitucionales, se dedican con coraje cívico a proteger el ecosistema y a la conservación de la naturaleza, en zonas de gran valor en biodiversidad porque, como señalaba el Parlamento Europeo: “nuestro patrimonio natural es un importante capital ecológico que resulta fundamental para el bienestar de la humanidad”.