El pasado 28 de diciembre , durante la celebración del tradicional desayuno de fin de año con la prensa, anunció como objetivo retomar la reforma del estatuto de autonomía iniciada a principios del año pasado. Como opción alternativa adelantó la posibilidad de modificar la Ley Electoral autonómica aumentando el número de Diputados de 33 a 35.

Lo que a principios del año pasado se vendió como un proyecto para reforzar los derechos sociales del Estatuto ha mostrado su verdadera cara, ajustar las reglas de juego electorales buscando la ventaja teórica a los intereses de partido, algo que en nuestra región ha ocurrido en dos ocasiones.

Al anuncio rápidamente se han sumado el resto de fuerzas políticas con propuestas dispares que, a nuestro entender, denotan meros intereses partidistas, unos para mantener su cuota, otros para garantizar su entrada. Cuando no disparatadas ocurrencias.

Cierto es que la representatividad de nuestras Cortes Regionales es de las más bajas de España, pero también es cierto que su actividad no genera más de 5 ó 6 leyes al año. Por eso no tienen sentido, por excesivas, las propuestas de Ciudadanos e IU que abogan por 59 o 64 Diputados, tampoco, por defecto, los 33 o 35 que defienden PP y PSOE.

UPYD apuesta desde siempre por la representatividad real, que es aquella en la que todos los votos tienen igual valor, y eso solo se consigue de una manera: modificando el Estatuto estableciendo la circunscripción electoral única y un número de Diputados 35-47, más acorde a nuestra realidad regional.

Complementariamente habría que modificar también la Ley Electoral de forma de que las listas fuesen cerradas como ahora, pero desbloqueadas. Opción que no altera el número de escaños que obtiene cada partido pero permite elegir qué candidatos concretos son los electos dentro de ella. Y por supuesto nunca recurrir a las listas abiertas propuestas por C´s, al ser un sistema perverso que permite que el 30% de votos puede obtener el 70 de escaños, como ocurre en el .

El sistema de distribución de escaños parece una cuestión menor por su escasa incidencia real. No obstante abogamos por un sistema de reparto puro como el cociente Hare/Niemeyer o por el Sainte-Laguë, similar al D´Hont pero con efectos más atenuados.

Deseamos que pronto se retomen los trabajos para la reforma estatutaria y poder aportar las propuestas contenidas en el voluminoso dossier que elaboró nuestro equipo técnico, en especial las atinentes al blindaje de los derechos sociales.