El PSOE manchego ya tiene su propia Filesa, y se llama Cuadrifolio. El nombre comercial, como es de rigor, resulta completamente desconocido, porque toda financiación irregular que se precie se basa en el intercambio discreto de dinero, y las “empresas pantalla” no necesitan de la publicidad porque su principal y casi único cliente es siempre una administración.

Las informaciones periodísticas aseguran que la Junta de Comunidades, en la época del socialista Barreda, montó una trama para adjudicar contratos muy por encima del coste real, a cambio de que Cuadrifolio organizara gratis los actos electorales del PSOE. Si es o no verdad lo tendrá que decir un juez, pero desde luego es perfectamente creíble y hasta verídico, o sea, que tiene toda la apariencia de ser cierto. Porque conviene no olvidar que el estuvo casi treinta años en el poder en esta región, y a lo largo de ese tiempo creó un verdadero régimen donde lo partidista llegó a identificarse con lo institucional. PSOE y Junta eran lo mismo.

Derivar cientos de miles de euros de dinero público a las arcas del partido gobernante es inaceptable, por lo que la trama debe ser investigada con rigor y los responsables han de dar todas las explicaciones. Pero en esta historia hay dos circunstancias que parecen menores y a mí se me antojan muy significativas. Una es que, al parecer, la Junta llegó a ceder a la empresa un despacho en la Consejería de Hacienda para facilitarle el trabajo (y de paso ahorrarle alquileres). Otra es que el mobiliario y “atrezzo” de los actos institucionales era reutilizado en los actos de partido y viceversa: los mismos atriles, las mismas traseras, los mismos escenarios, usados y otra vez con el simple procedimientos de cambiar los logotipos. Todo un ejemplo de reciclaje al servicio de la causa.

Ambas circunstancias son demostrativas de un exceso de confianza, de que los mandatarios socialistas llegaron a considerar el gobierno como algo propio, en el sentido de creerlo de su propiedad. Cuado el poder se eterniza y se convierte en un régimen, llegan los vicios y los excesos. La cesión de un despacho en la Consejería recuerda al famoso despachito del hermano de en el Gobierno Civil de . También en Andalucía había (y sigue habiendo) un régimen de tinte socialista. Afortunadamente la democracia pone, antes o después, a cada uno en su sitio, y el sitio de los socialistas, aquí, es la oposición.

Artículo de opinión de , senador del en representación de la provincia de