Durante este fin de semana se ha celebrado en el XI ., sindicato mayoritario de España al que he tenido el privilegio de asistir.

Nunca un . ha sido un acontecimiento menor, todo lo contrario, ha sido siempre de gran trascendencia sindical, social, económica e incluso política. No en vano CC.OO es el primer sindicato de España que recibe el apoyo de la mayoría de los trabajadores y trabajadoras de este país para que representen y defiendan sus intereses.

Como todo Congreso este ha tenido sus propias peculiaridades y este no iba a ser menos. Voy a intentar sintetizarlas.

Venimos de una crisis que dura más de 10 años, en la que se han perdido millones de empleos; salarios y pensiones han visto reducido su poder adquisitivo; las condiciones de trabajo se han deteriorado gravemente; la negociación colectiva se ha devaluado; el paro supera el 25 por ciento; la desigualdad social se ha incrementado y la pobreza llega al 30 por ciento de la población, etc. Todo ello no ha sido solo fruto de la crisis, sino también por las decisiones unilaterales e injustas que Rajoy y su Gobierno han ido imponiendo.

A esta realidad hay que añadir otras, como la campaña orquestada por el PP, la patronal y todo su poder mediático contra los sindicatos de clase, con el objetivo de debilitarlos y reducir su capacidad de respuesta contra estas medidas.

En este contexto de crisis, de recortes y de acciones antisindicales han tenido que realizar su trabajo el conjunto de las CC.OO, y cumplir con sus funciones.

De otro lado, desde hace algun tiempo se viene insistiendo de forma machacona tanto desde el Gobierno como de otros sectores interesados, que hemos salido de la crisis, que túnel ha terminado, que la recuperación es un hecho. Pero lo cierto es que, sin dudar de algunos de los datos que interesadamente se hacen públicos, esta recuperación ni se la ve ni se la espera en casa de los trabajadores, en casa de quienes han sufrido más directa y duramente la crisis: el empleo y su calidad, los salarios, los derechos laborales, las pensiones, la cobertura del desempleo, la desigualdad están donde estaban.

Analizar que se ha hecho durante estos cuatro años y sobre todo dar respuesta a la situación actual con propuestas sólidas, creíbles e incluso novedosas que trasladen confianza a los trabajadores y a la sociedad ha sido el objetivo último del Congreso, para así intentar recuperar tanto los derechos arrebatados como construir otros nuevos, adaptados a la actual realidad económica, laboral y social.

Y este Congreso además ha propiciado un cambio generacional. , un dirigente histórico, con gran solidez ideológica, y fuerte personalidad y templanza, que ha sabido gobernar la organización en unos momentos tan complicados y difíciles como los actuales, ha dejado la dirección del mismo, poniendo fin a un mandato de casi nueve años. Su informe ha recibido el apoyo prácticamente unánime de los delegados. Su despedida ha sido emocionante.

Y el Congreso ha elegido a un nuevo y joven Secretario General, a Unai Sordo, dirigente forjado en el seno del sindicato de Euskadi, del que ha sido máximo dirigente, con un gran bagaje y experiencia sindical que ha recibido el voto favorable de casi el 90 por ciento de los delegados y delegadas del Congreso.

Además ha elegido una nueva ejecutiva con un apoyo menor que el recibido por el Secretario General -61 por ciento de los delegados-, en la que ha habido una importante renovación, con mayoría de mujeres por primera vez y que va a contar con dos experimentados sindicalistas castellano-manchegos, que han desarrollado su actividad especialmente en la organización regional de CLM: José Luís Gil y que seguro aportaran ideas, conocimiento y compromiso a este nuevo proyecto.

No obstante un hecho extraño, casual o no, ha sobrevolado el Congreso. El mismo día de su inicio aparece en los medios de comunicación que el exsecretario general de CC.OO. de Andalucía, Paco Carbonero, y candidato a formar parte de la nueva Ejecutiva Confederal, ha sido imputado por unos hechos de 2002 relacionados con los tan traídos y llevados ERES de Andalucía. Hecho éste que ha provocado discusión, incertidumbre, dudas, tensión y que ha culminado con la decisión de mantenerlo en la lista de la Ejecutiva y que, de alguna forma, ha afectado en el resultado final de la votación: la diferencia de votos al Secretario General y a la Ejecutiva ha sido del 28 por ciento. Conozco a Paco Carbonero desde hace muchos años, y creo en su honestidad además de en la del sindicato, y creo que nadie duda de ella, aunque, guste o no, el hecho concreto de su imputación está ahí. El tiempo hablará.

Pese a ello, el Congreso ha cumplido con sus objetivos fundamentales: dotar al sindicato de un amplio conjunto de propuestas para el momento actual, reclamadas por la sociedad y necesarias para salir realmente de la crisis, y que su salida llegue y se note en casa de los trabajadores, a la vez que un equipo capacitado y experimentado para asumir ese conjunto de retos.

¡Enhorabuena y al tajo que hay mucho¡