Según el escrito de acusación, recogido por , el fiscal considera probado que el acusado —L.R.P.— creyó que su padre, propietario de una finca radicada en la localidad de Poyatos, le negó la tala de 11.550 pinos de este terreno para su aprovechamiento en 2004, por lo que consideró que debía de ser indemnizado.

Desde ese año hubo continuas desavenencias entre el acusado y sus hermanos que causaron una “situación de odio, resentimiento y venganza” por parte del acusado, que llegó a amenazar de muerte a sus familiares.

El día 20 de julio, víspera del incendio, el acusado se encontró con el guarda de la finca en un centro comercial de la capital conquense, a quien se dirigió para asegurarle: “Mañana va a comenzar la fiesta”, en lo que el fiscal considera una “inequívoca alusión a que pretendía prender fuego” a la finca donde se originó el incendio.

Así, añade el escrito de la Fiscalía que, sobre las 15.28 horas del día 21 de julio, tras enganchar un remolque a un vehículo todoterreno, salió de la vecina localidad de Tragacete. Al llegar al lugar donde se originaron las llamas, sobre las 15.52 horas, prendió fuego con pastizal fino de la zona como combustible.