“El asesinato de Miguel Ángel Blanco supuso un antes y un después en la conciencia colectiva y en la lucha antiterrorista. Fue un ejemplo de movilización ciudadana tanto al inicio, reclamando la vuelta a casa del joven concejal secuestrado, como al cumplirse la amenaza de ETA, mostrando una total repulsa social por el asesinato”, ha defendido el Consistorio, a través de un comunicado.

“Las manifestaciones en todo el país, también en Cuenca, representaron la unión frente a la barbarie y por la vida y la libertad, y supusieron el nacimiento de una nueva conciencia ciudadana que expresaba el hartazgo de una sociedad amenazada y el reconocimiento definitivo a las víctimas del terrorismo”, ha añadido el Ayuntamiento.