El presidente del ICOG, , ha reiterado la posición que ha mantenido el Colegio desde el inicio, cuando la elección de Villar de Cañas como emplazamiento “no tuvo en cuenta debidamente la variable geológica”.

“En España hemos tenido experiencias como para aprender la lección de que la seguridad y los costes van asociados a una buena planificación y consideración previa de los riesgos geológicos”, explica Regueiro, que considera fundamental conocer de antemano una evaluación de riesgos, debiendo descartarse áreas con “riesgos geotécnicos como son la expansión de arcillas, disolución de sales o la posible licuefacción”.

Para garantizar esas condiciones de seguridad, Regueiro opina que quizá no es “suficiente” con el actual marco regulador, por lo que ha planteado la necesidad de sacar adelante una Ley de Residuos Radiactivos que así lo establezca. “Los demás residuos tienen su ley que regula cómo deben gestionarse”, apunta.

Asimismo, el está de acuerdo con el en “actualizar” el Plan General de Residuos Radiactivos, que desde 2006 no se ha vuelto a revisar.

En líneas generales, Regueiro afirma que “debe abrirse un debate que permita establecer un gran acuerdo de todas las partes, incluyendo a la sociedad civil, para una estrategia de gestión de los residuos radiactivos, la cual no debe olvidarse de buscar una solución final”.

SOLUCIÓN FINAL: ALMACÉN GEOLÓGICO PROFUNDO

En su apuesta por la geoética, el ICOG apunta que deberían mantenerse activos los programas de investigación para albergar una solución final a la gestión de los residuos radiactivos que, “inexorablemente pasa por el almacenamiento geológico profundo”.

“Solo con un ATC no hacemos nada. La estrategia debe tener una visión a largo plazo y plantear en España un laboratorio subterráneo para poder investigar en los procesos que tienen lugar a gran profundidad”, concluye el presidente del Colegio.