La dramafestación suponía todo un reto para el equipo de La Fuga ante la dificultad de unir una contestación social, con decenas de personas, a una jornada de rodaje. La Fuga destaca en una nota de prensa que La Evacuación de Cuenca ha sido “un rotundo éxito” porque “ha servido para que se visibilice claramente el problema que amenaza el futuro de Cuenca, el ATC, sobre el que impera una gran falta de información”.

La Evacuación, según los organizadores, se ha producido en un momento “crucial” para el futuro del modelo energético español y europeo. Tras la llegada del nuevo Gobierno, las organizaciones ecologistas exigen un cambio de rumbo en las políticas relativas a la energía y el nuevo , con la ministra a la cabeza, “está llamado a descartar de forma definitiva la instalación del ATC y apostar por un modelo energético basado en las renovables”, aseguran.

Las demandas de La Fuga se condensan en La Declaración por la Energía Social, un texto que detalla un acuerdo de mínimos en favor de una energía más económica, limpia y renovable. La Declaración cuenta con el apoyo de las principales organizaciones ecologistas y a favor de un cambio en el paradigma energético como , Ecologistas en Acción, o Ecooo.

El rodaje continúa durante la tarde en el Recinto Ferial, junto al Bosque de Acero, con las dramáticas escenas de las personas evacuadas subiendo a los autobuses que las llevarán lejos de sus casas para siempre. La producción confía en terminar el rodaje a finales de verano y disponer de un primer montaje para noviembre. Mientras, miran al futuro inmediato con optimismo, ya que todo hace indicar que la cancelación definitiva del cementerio nuclear es inminente.