Pregunta. Empecemos por la actividad sindical esencial: la negociación colectiva.

Respuesta. A lo largo de todo el mandato y en prácticamente todos los convenios hemos tenido un objetivo: acercar nuestros salarios a las medias de la región. Era obligado y de justicia, porque los trabajadores y las trabajadoras conquenses estaban muy por detrás.

El balance es muy positivo. Casi todos los convenios que hemos firmado en estos años han incluido incrementos salariales muy por encima del IPC. Hemos avanzado mucho, aunque nos quede aún trecho por recorrer.

P. ¿Han contado con la comprensión empresarial?

R. Tenemos una relación correcta, fluida, con las patronales, pero la negociación colectiva es disputa y hemos tenido que disputar. No ha sido fácil hacerles entender la necesidad de avanzar en la equiparación salarial. En estos años hemos tenido varios conflictos duros, importantes.

P. ¿Por ejemplo?

R. Pues por ejemplo, en una empresa muy emblemática de la provincia, Solán de Cabras, donde el conflicto llegó a la huelga, con el respaldo masivo de los trabajadores. El acuerdo final fue importantísimo, sobre todo en materia salarial y de jornada. Y muy bien valorado por la inmensa mayoría, o por la totalidad, de la plantilla.

Podría recordar también la manifestación de los trabajadores y de las trabajadoras de Comercio en reivindicación de su convenio. Fue una manifestación masiva, histórica en Cuenca, que además abrió camino a un buen convenio.

Otro ejemplo lo dieron las limpiadoras de la Universidad. Su reivindicación de un plus, que era de justicia, les costó meses de movilización, manifestaciones, concentraciones, paros… pero el seguimiento fue ejemplar y estuvieron siempre unidas con el liderazgo de CCOO.

Ésta era una reivindicación regional, pero también hemos tenido otras de ámbito estatal cuyo seguimiento en Cuenca ha sido muy importante, como el conflicto de los trabajadores/as de Justicia o el de los de las gasolineras.

P. Otro motivo de numerosas movilizaciones ha sido la denuncia de la siniestralidad laboral.

R. La situación llegó a ser intolerable. Cada muerte en accidente laboral es un drama humano tremendo, aunque sólo se produjera una. Pero es que nuestras tasas eran tremendas. Sobre todo en 2007, la cifra de accidentes mortales era escandalosa, irracional, absolutamente ilógica y desmesurada respecto al volumen de actividad de nuestra provincia.

Así que nos concentramos tras cada accidente mortal para hacer patente nuestra condena y nuestro mensaje crítico, duro, contra la patronal y contra la pasividad y la falta de medios de la Inspección de Trabajo. La presión constante terminó por situar el problema en la agenda política, por calar en la concienciación social y por forzar acuerdos importantes. Se están produciendo mejoras notorias en las cifras, aunque la siniestralidad laboral sigue siendo una preocupación acuciante para CCOO y hay mucho camino por recorrer, especialmente trasladando a los convenios colectivos los compromisos que sí asumió la CECAM en el acuerdo bilateral con sindicatos.

P. Y respecto al empleo y su calidad, ¿cómo se ha comportado el mercado de trabajo conquense y cómo ha incidido el sindicato?

R. Ahora mismo, tenemos mucha preocupación por los efectos de la crisis, que ya son graves y notables y que previsiblemente serán más profundos y dramáticos en los próximos meses. Tenemos que estar vigilantes y preparados para ser útiles a los trabajadores/as que nos necesiten.

En cuanto al balance de estos años, el Acuerdo regional por el Empleo 2003-2007 fue positivo; nos ha permitido actuar sindicalmente desde las comisiones de seguimiento para controlar la eficacia de las medidas incluidas en el ARE. Lo que más nos ha preocupado, y que nos ha obligado a plantear diversas denuncias, ha sido el mal uso por parte de algunos ayuntamientos de los Planes Integrales de Empleo: presentan unos proyectos, pero luego destinan a las personas contratadas a otras tareas.

También fue importante el Acuerdo por el Crecimiento y el Empleo firmado en julio de 2006 en el marco del diálogo social estatal. La inteligencia de muchos empresarios y el esfuerzo que hicimos desde el sindicato por trasladarlo a todas las empresas de Cuenca dio muy buenos resultados: los niveles mensuales de contratación indefinida pasaron del 8% al 15%, conseguimos reducir la tasa de temporalidad. Pero, como decía, tras el estallido de crisis estamos retrocediendo de nuevo, en calidad del empleo y en pérdida de puestos de trabajo.

P. ¿Se ha apreciado una mayor presencia de la mujer en la actividad laboral?

R. Sí, se ha incrementado tanto el número de mujeres que desean incorporarse al mercado de trabajo como el número de ellas que lo consiguen. Esto es importante estructuralmente; aunque ahora el reto es avanzar en la Igualdad, tenemos una Ley aún muy joven, que nació sin apoyo de la CEOE-Cepyme y que va a costar hacer realidad en las empresas de la provincia, de las que muy pocas tienen más de 250 trabajadores/as. Sí estamos trabajando ya con Incarlopsa en la elaboración del Plan de Igualdad.

P. ¿Cómo se están integrando los trabajadores/as extranjeros/as en el mercado laboral conquense?, ¿cómo les atiende el sindicato?

R. Tenemos un alto índice de asalariados/as extranjeros/as, y su incorporación es correcta. Incluso las campañas agrícolas, que en determinados momentos resultaron conflictivas, se desarrollan ya con plena normalidad, sobre todo porque las organizaciones agrarias comenzaron a entender que era insostenible la irregularidad como norma, que alimentaba a las mafias y la explotación. En ese sentido, hemos presionado siempre, desde la acción sindical y desde la participación institucional en las comisiones provinciales.

En cuanto a la relación directa del sindicato con los y las inmigrantes, ha sido y es clave el papel de nuestros CITEs. Son uno de los recursos más importantes del sindicato, la referencia de los asalariados/as extranjeros/as en la provincia. Y ya no sólo para ayudarles en la tramitación de documentación sino también para la atención sindical; la confianza que tienen en nuestros CITEs aún no la tienen en las estructuras de los sindicatos de rama.

P. Las CCOO de Cuenca se han implicado mucho en los debates que vive la provincia sobre su futuro, especialmente los que afectan a las infraestructuras.

R. Somos un sindicato sociopolítico y tenemos que intervenir, proponer y pugnar para mejorar las condiciones sociales y económicas de nuestra provincia; no dejaremos de hacerlo nunca o no seremos CCOO. Nuestros políticos van a tener que luchar mucho para darle impulso a Cuenca y si no lo hacen tenemos que empujarles.

En desarrollo y actividad económica, Cuenca lleva mucho retraso respecto a la media de la región debido en gran parte al retraso de las infraestructuras. En el momento en que estén, tenemos que dar un salto importante. Pero hasta ahora no ha sido una provincia atractiva para la instalación de grandes empresas, tenemos muy poquitas, apenas el foco de Tarancón por su ubicación geográfica. Ahora mismo, una gran operadora logística está proyectando instalarse, creará entre doscientos y trescientos empleos.

El resto de la provincia y la propia Cuenca capital… es más difícil. Cuenca -y la inmensa mayoría de sus municipios- no será nunca una ciudad de chimeneas; por eso, por ejemplo, reclamamos que el AVE tenga su estación dentro. La clase política tiene que hacer una apuesta clara por los servicios ligados al turismo y al medioambiente.

P. ¿Cómo son las relaciones del sindicato con las administraciones y los partidos políticos?

R. Nuestra principal relación es con la delegación de Trabajo de la Junta, y es muy cordial siempre, de colaboración y contacto permanente. Con los ayuntamientos… hemos tenido y tenemos de todo; incluidos problemas sindicales por relaciones laborales. Y no podemos decir que lo significativo sea el color político del gobierno municipal. Por ejemplo, tuvimos que judicializar toda la Oferta de Empleo Público de la anterior corporación de la capital (del PSOE); y acabamos de lograr una sentencia condenatoria contra la actual (del PP) por vulneración de derechos fundamentales. Yo creo que CCOO, el sindicalismo de clase, forma parte del tronco ideológico de la izquierda, pero nuestra tarea es la defensa de los intereses y de los derechos de los trabajadores y trabajadoras.

P. Si tuvieras que elegir dos momentos importantes de este primer mandato tuyo al frente de las CCOO de Cuenca, ¿con cuáles te quedarías?

R. Para mí, ha habido dos días muy especiales, muy significativos y muy importantes. Nos han tocado la fibra y han marcado un antes y un después.

El primero fue el 25 de mayo de 2006, una jornada que dedicaron íntegramente a Cuenca José María Fidalgo y José Luis Gil. Ya es un lujo contar con ambos secretarios generales, pero además su presencia juntos en una asamblea de delegados/as en la capital certificó definitivamente la superación de las tensiones que vivimos en el proceso congresual. Probablemente, ya las teníamos olvidadas y enterradas en el día a día, pero hacía falta ponerlo blanco sobre negro para que todos, dentro y fuera del sindicato, lo pudiera apreciar. Tuvimos luego una comida multitudinaria con los dos, y por la tarde nos fuimos todos a Tarancón, a inaugurar nuestra nueva sede allí, poniendo el broche a una jornada memorable.

También ha sido muy importante el último 1º de mayo, el de este año. Por primera vez en nuestra historia, la manifestación central del Primero de Mayo en Castilla-La Mancha fue la manifestación de Cuenca, que contó con la presencia del secretario regional de Comisiones Obreras. No había ocurrido nunca, y agradecí y agradeceré siempre este gesto de José Luis Gil para con el sindicato de Cuenca. Y no sólo yo: todos aquí lo valoramos, sentimos que era un día histórico para CCOO de Cuenca.

Afiliación y representatividad

P. ¿Cómo valoras la evolución de la afiliación en este mandato?

R. Estoy moderadamente satisfecho; tras los comienzos difíciles nos rehicimos muy bien, creo que en afiliación el balance es positivo y, sobre todo, creo que estamos en disposición de avanzar mucho más, porque sabemos ser útiles a los trabajadores y las trabajadoras de Cuenca, atender sus necesidades, ofrecerles los servicios que nos demandan.

Me enorgullece especialmente el índice de afiliación entre la población inmigrante, somos una de las provincias de España con mayor crecimiento de afiliados y afiliadas de origen extranjero.

P. ¿Y los resultados de las elecciones sindicales?

R. Aquí no estoy satisfecho. Al impacto negativo que tuvo nuestro conflicto congresual se sumó la incidencia del cambio en el modelo organizativo en el que estamos embarcados el conjunto de las CCOO, y que ha sido más importante en las provincias pequeñas.

Seguimos siendo el sindicato más representativo de Cuenca, pero hemos tenido resultados dispares: hay federaciones, especialmente FSAP, con magníficos resultados; y otras, con estructuras más débiles, donde los resultados no han sido buenos.

Creo que tenemos que mejorar y que vamos a mejorar, porque los trabajadores y las trabajadoras de Cuenca saben que CCOO es su mejor herramienta. Dicho esto, y enlazando con mi reflexión inicial, creo que en provincias como Cuenca, las organizaciones territoriales siempre serán necesarias para reforzar algunas estructuras federales, para garantizar la solidaridad entre las ramas y la mejor combinación de los recursos de todo el sindicato. Para mí, éste será uno de los ejes claves de nuestro 9º Congreso.