Según recuerda en nota de prensa, la Serranía “es uno de los valores patrimoniales fundamentales de Cuenca, en lo paisajístico, en lo medioambiental, pero también en lo económico e incluso en lo identitario”. “Por eso ha sido un verano de tensión para aquellos que trabajamos en ella, la conocemos y la vivimos a diario”, asegura.

En su opinión, el estado de la Serranía de Cuenca tras las grandes nevadas de abril de 2018 “es lamentable, cuando no dantesco”, ya que restan “unas cantidades ingentes de material combustible” por limpiar.

Las nevadas de abril de 2018 “fueron imprevisibles y quizá la actuación de ese año no pudo mejorarse”, pero este año “no se ha hecho lo suficiente”.

“Lo peor del verano ha pasado, con él las mayores probabilidades de un gran incendio. Ahora hay que pensar qué vamos a hacer de cara al verano de 2020”, añade, exigiendo “los medios necesarios para solventar esta situación”.