La Junta inicia la declaración de microrreserva del “Complejo Lagunar del Río Moscas”
Se trata del vigésimo espacio natural protegido del territorio conquense. Actualmente, entorno al 6% de superficie total que conforma nuestra provincia dispone de alguna figura de protección, alcanzando las 108.000 hectáreas
El Consejo de Gobierno de Castilla-La Mancha ha dado luz verde en su reunión de esta semana al inicio del procedimiento para la declaración de microrreserva del ‘Complejo Lagunar del Río Moscas’ y se establece el régimen de protección preventiva sobre la zona. Esta microrreserva está formada por unas 125 hectáreas de terreno y se ubica en los términos municipales de Arcas del Villar, Cuenca y Fuentes.
El delegado provincial de Industria, Energía y Medio Ambiente, Enrique Hernández Valero, explicó hoy durante su visita a la zona que se trata del vigésimo espacio natural protegido en la provincia de Cuenca, que pasará a contar con dos Parques Naturales, siete Monumentos Naturales, cinco reservas y seis microrreservas.
Hernández Valero resaltó la apuesta del Gobierno regional por la protección de estos espacios de “tanto valor”, máxime teniendo en cuenta que la provincia de Cuenca destaca por una patrimonio natural que conjunta elementos faunísticos, de vegetación y geomorfológicos muy singulares.
Actualmente, entorno al 6% de superficie total que conforma nuestra provincia dispone de alguna figura de protección, alcanzando las 108.000 hectáreas. Un porcentaje que supera la media regional, que se sitúa aproximadamente en el 4%.
Esta actuación viene a sumarse a los más de 100 espacios naturales declarados en la región que, con una superficie superior a las 326.000 hectáreas, permiten fijar aproximadamente 1,5 millones de toneladas de CO2 al año, sólo el 10 por ciento de lo que fija toda la superficie forestal de Castilla-La Mancha.
Un ecosistema lacustre único en España
El ‘Complejo Lagunar del Río Moscas’ está formado por un total de doce lagunas, de las que 9 tienen agua en su interior. El delegado provincial de Industria, Energía y Medio Ambiente visitó hoy algunas de ellas como la Laguna de la Atalaya o de los Cedazos, con una profundidad de cinco metros; la Laguna Negra, de unos cuatro metros; o la Laguna del Ojo de la Corva, de unos ocho metros de profundidad.
Hernández Valero estuvo acompañado por el coordinador provincial del Organismo Autónomo de Espacios Naturales en Cuenca, Enrique Montero, y los alcaldes de Arcas del Villar y Fuentes, Joaquín González y Sonia Martínez Bueno, respectivamente.
Estamos ante un ecosistema lacustre único en España, puesto que su singularidad radica en ser un karts sobre yesos, en lugar de sobre rocas calizas. “No hay en España mejores manifestaciones de karts sobre yesos con lagunas que las de Cuenca”, aseguró Enrique Montero, coordinador provincial Espacios Naturales.
Entre la vegetación protegida de esta zona destaca ver cómo la cubeta lagunar se cubre por praderas subacuáticas de carófitos, un alga especialmente sensible a la contaminación “y eso hace que sean raras en el contexto general hispano”.
Por su parte, el interés faunístico de la laguna se centra en la comunidad de aves acuáticas, siendo especialmente relevante la existencia de un pez, la lobina o boga del Júcar. Una especie catalogada como ‘Vulnerable’ en el catálogo nacional “que ha desaparecido en buena parte de su área de distribución, focalizada principalmente en la provincia de Cuenca, y que aquí cuenta con unas poblaciones aceptables”, apuntó Enrique Montero.
Mantenimiento de los usos tradicionales
A partir de la declaración de la zona como microrreserva, se incrementará la protección del humedal, manteniendo el grueso de los usos tradicionales. A modo de ejemplo, Montero mencionó que está garantizada la persistencia de la agricultura de secano, aunque podría haber algún tipo de traba a la transformación masiva del entorno a regadío.
“Es fácil pensar que si empezamos a sacar agua del acuífero, el humedal se resentiría rápidamente y de ahí que pueda haber algún tipo de limitación”, añadió. Igualmente se regulará la actividad industrial y urbanística de la zona, lo que no implica que las pocas edificaciones que existen actualmente no se puedan mejorar siguiendo la tipología constructiva tradicional.




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