¿Follow/Unfollow’ es el título de la última exposición que se ha instalado en la (FAP) de la capital y Monique Bastiaans el nombre de la autora. Una muestra que ha sido inaugurada este viernes por el diputado de Cultura, Francisco Javier Doménech, y de la que ha destacado su singularidad, así como la especial adecuación de sus obras de gran formato a las distintas salas que ocupa del .

Para Doménech, que ha estado acompañado de la propia artista belga y del director de la FAP, , se trata de una exposición que invita a reflexionar y a intercambiar emociones y percepciones que la misma autora experimentó en el momento de la concepción de sus obras. Una muestra en la que, a su juicio, el entorno juega un papel fundamental, de ahí que Bastiaans se sirva de símbolos de la ciudad, como por ejemplo el cáliz de su escudo, como vehículo para interactuar con el visitante, además de abordar un asunto como la pervivencia de las religiones como elemento inmovilista y reaccionario enfrentado a una realidad siempre cambiante.

No en vano, el diálogo efectivo con cada una de las salas, con las calles y los emblemas de la propia ciudad, encuentra una fértil intersección entre la historia de las religiones y las sorprendentes conexiones con otras manifestaciones colectivas contemporáneas (redes sociales) devotas de similar fidelidad/popularidad que se persigue con singular ahínco.

De hecho, en ¿Follow/Unfollow’ se suceden las referencias tanto al cristianismo como al Islam, pasando por la práctica del zen y las diversas mitologías, abandonando, de esta manera, su recurrente interés por la naturaleza biológica y sus fascinantes modelos de desarrollo y crecimiento tan presente en toda su obra y poniendo su atención sobre la naturaleza humana.

Todas y cada una de sus construcciones, instalaciones, desde las más complicadas hasta las más laboriosas, se mueven de una u otra forma: reflejando la luz, proyectando sombras, ofreciendo mil puntos de vista, incorporando música, produciendo sonidos, flotando, vibrando, vibrando¿ Constantes cambios de estado que expresan con el lenguaje universal del arte que uno cambia, que todo cambia. Algo que se puede experimentar en primera persona visitando esta exposición, que estará instalada en las salas temporales del Centro de Arte Contemporáneo de la capital hasta el 30 de septiembre.