Según ha dicho en rueda de prensa, se ha dejado atrás un Gobierno “cuya mayor inversión para la región era un basurero nuclear” y que “no invertía nada más en Castilla-La Mancha, empeñándose en un ATC que nadie quería”, ha recordado.

Para la dirigente socialista, el cambio principal es que se paraliza el proyecto después de “muchos años peleando” desde la región para que no se ubicara en Cuenca.

En este punto ha recordado que el proyecto ha venido acompañado de “escándalos” y “oscuridad” en torno a algunas concesiones. “Eso es lo único que ha habido aquí con el PP. Lo de siempre, lo malo para Castilla-La Mancha y muchos listillos que querían aprovecharse”.

También ha tenido palabras para hablar del trasvase, apuntando que los socialistas castellano-manchegos “no han cambiado” el discurso y siguen rechazándolo de plano.

“Estamos optimistas porque pensamos que el sí que va a apostar por un uso racional del agua y de las infraestructuras para racionalizarla, entre ellas las desaladoras”, ha señalado.