Desde principios del mes de junio, se investigaban una serie de cargos fraudulentos cometidos vía telemática, en los que la víctima habría sufrido un perjuicio económico cercano a los 50.000 euros, ha informado la Policía Nacional en un comunicado.

Realizadas las primeras gestiones se detectó que la denunciante había sido víctima de una estafa, en la que sin su consentimiento le habrían realizado cerca de 600 cargos fraudulentos en su cuenta, correspondientes la totalidad de ellos a compras realizadas a través de una conocida plataforma comercial de la cual no era cliente.

Las pesquisas de los investigadores condujeron a la identificación, localización y detención de la presunta autora, que había tenido relación de amistad con la víctima y que aún se encontraba en posesión de muchas de las compras que había efectuado con la tarjeta de la misma.