Así lo ha explicado Domínguez, quien ha indicado que, para ello, a partir del 3 de agosto, viajarán a para intentar establecer las conexiones existentes entre dicho yacimiento y las actuales comunidades de cazadores y recolectores radicadas en esta isla.

En la rueda de prensa de presentación del proyecto, Domínguez ha admitido que a lo largo de su investigación, que comenzó en 2005, se planteaba una serie de preguntas “que se podían resolver preguntando a los cazadores y recolectores en comunidades de Groenlandia, Namibia, Paraguay o Tanzania, que enlazan con Cuenca”.

Su intención es “saber cómo piensan, cómo viven en sociedad, cómo se movían por el espacio para poder interpretar el yacimiento arqueológico de Velderpino” gracias a un proyecto audiovisual que, de esta forma, contribuirá a documentar la vida de los últimos cazadores recolectores del planeta, y que, “seguramente dentro de veinte o treinta años ya no se pueda hacer”.

“Es el momento de trabajar con ellos y documentar su forma de vida y divulgarla en varios idiomas para que pase a la historia”, ha continuado, reivindicando la relevancia de que desde Cuenca “se pueden hacer grandes cosas de importancia internacional”.

Por su parte, Dorian Sanz ha agregado que la idea es “transmitir todas las sensaciones de los sitios en los que hemos estado y que la gente tenga ganas de ir allí”, ya que, estima, “a veces, la ciencia y la arqueología, si son contadas con imágenes bonitas y planos espectaculares, entran mejor”.

Sanz ha garantizado la calidad final del producto merced al uso de equipos de grabación de última generación, “dignos de otras producciones mucho más grandes”. Aunque su presupuesto no es elevado, el proyecto contará con el respaldo del Ayuntamiento de Cuenca, cuyo alcalde, , lo ha considerado “de gran interés no solo histórico o antropológico, sino también turístico”.