Consideradas como los elementos más usados y transformados de cualquier ciudad, un minucioso estudio de las puertas permite aproximarnos con mayor detalle a cómo van cambiando las ciudades con el paso de los años. La cuantía del conjunto de Moya, un total de cinco más la del castillo, revela la intensa actividad económica que tuvo la ciudad.

Así lo indicó el arqueólogo durante su conferencia ‘La Restauración y Rehabilitación de las Puertas y Murallas de Moya’, con motivo del II Ciclo de Conferencias ‘Nuestro Patrimonio’ que organiza la Delegación Provincial de Cultura, Turismo y Artesanía.

Los estudios arqueológicos realizados en la ciudad amurallada de Moya entre los años 2006 y 2007, previos a la intervención del Gobierno de España para rehabilitar el recinto, desvelan el “esmero y cuidado” que se tuvo en la construcción de sus puertas. “Son el lugar más reformado, puesto que cada vez que hay un conflicto se tapian, si hay paz se abren, con el cambio de vehículos se amplía”, apuntó Simón.

En el caso de Moya, cada una de estas puertas daba servicio a una barriada diferente de la ciudad y, por lo tanto, cada una de ellas tenía su propia funcionalidad. Precisamente el uso de las mismas es el que ha ido determinado su transformación. Tanto es así que la Puerta de los Ojos, encaminada hacia el valle, apenas sufrió reforma alguna durante 400 años puesto que se trataba de un paso peatonal.

A pesar de no sacar a la luz grandes novedades, los trabajos realizados por los arqueólogos sí que ofrecen “muchos datos que nos dan otras perspectivas”, tal y como asegura José Luis Simón. “Nos aproximan a cómo la ciudad cambia en el siglo XIX con las Guerras Carlistas, que parece que es un conflicto que no tenemos tan presente como la guerra de los franceses, de Sucesión o la guerra de la Edad Media”, indicó. Las puertas tienen una función de paso, una función fiscal y una función sanitaria ante el control de cualquier epidemia por lo que, según los expertos, “son lugares muy interesantes a la hora de ver los cambios en las sociedades”.

Moya es una ciudad con una historia intensa desde la Edad Media hasta el siglo XIX, al situarse como baluarte de Castilla frente a Aragón. Un hecho que, para este arqueólogo albaceteño, le otorga “un peso histórico muy importante que ha motivado numerosas transformaciones”.

Sin embargo, a pesar de ser una ciudad despoblada, “sigue siendo un lugar que está en la memoria de los conquenses”. Por ello, José Luis Simón considera un acto de justicia “devolver a la sociedad los datos que obtenemos a través de nuestros estudios” y que han sido sufragados con dinero público.

Una joya de nuestro patrimonio histórico

Por su parte, el delegado provincial de Cultura, Turismo y Artesanía, Raúl Añover, recordó que el Ministerio de Fomento y el Gobierno de Castilla-La Mancha suscribieron el pasado año un convenio de colaboración para financiar las obras de restauración de la muralla y el convenio de las Concepcionistas del Conjunto Histórico de Moya. Unos trabajos que ya están en marcha.

Esta actuación, con cargo al 1% Cultural, tiene un presupuesto total que asciende a 600.000 euros, de los que el Gobierno de España aporta el 75% (450.000 euros), y el Gobierno regional se hace cargo del 25% restante (150.000 euros). Gracias a la colaboración entre ambas administraciones “nuestra provincia dispone de una inyección económica importante que permite continuar con la recuperación una de las joyas de nuestro patrimonio histórico”, subrayó Añover. El objetivo es convertir esta comarca, necesitada de alternativas para relanzar la actividad económica, en un foco de atracción turística. Una muestra clara, a juicio del responsable provincial, de que la Cultura genera desarrollo económico, cohesión social y creación de empleo.

Definida como ‘la llave de los reinos’, debido a su enclave estratégico entre Castilla, Aragón y Valencia, la ciudad de Moya fue declarada Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico en el año 1982.