La Ciudad Encantada de la Serranía de Cuenca

La Serranía de Cuenca es un enclave que invita a ser recorrido a pie, siguiendo sus numerosas rutas, para introducirse en los abundantes tesoros naturales que alberga.

Su alto valor ha hecho que estén protegidos bajo las figuras de Sitio Natural de Interés Nacional, Monumento Natural y Parque Natural.

Un Espacio Natural Protegido que se encuentra ubicada en la zona noroeste de la provincia de Cuenca, en una superficie total de 73.726 hectáreas.

El Parque Natural de la Serranía de Cuenca se incluye en los términos municipales de Arcos de la Sierra, Beamud, Cuenca, Huélamo, Las Majadas, Portilla, Tragacete, Uña, Valdemeca, Villalba de la Sierra y Zafrilla.

El clima que presenta la zona del Parque presenta una transición entre el clima mediterráneo, en las partes más bajas de territorio, y el clima templado mediterráneo generalizado que se corresponde con la zona de montaña.

El enclave más conocido es la Ciudad Encantada, declarado Sitio Natural de Interés Nacional en 1929. Un impresionante paisaje calcáreo esculpido por la acción erosiva del agua y del viento, considerado único en el mundo.

Las formas de las rocas cuentan popularmente con nombres evocativos a su aspecto como el Perro, la Ballena o el Puente.

Nacimiento del Río Cuervo

En el entorno del Parque Natural de la Serranía de Cuenca existen diversos enclaves de relevancia geológica y paisajística que suponen un verdadero auténtico regalo para nuestros sentidos.

Entre ellos se encuentra el Nacimiento del Río Cuervo, declarado Monumento Nacional en 1999. Se encuentra en las inmediaciones de Vega de Codorno, en la falda occidental de la Muela de San Felipe, a una altitud de 1.500 metros. Para llegar a él, el viajero debe tomar la carretera desde Cuenca hasta la Hoz del Júcar y adentrarse en la Serranía.

El Nacimiento del Río Mundo constituye una de las mejores formaciones de manantial travertínico activo de Castilla-La Mancha, de gran importancia a nivel nacional por su desarrollo y extensión, así como por su belleza escénica, convirtiéndose en uno de los valores geomorfológicos y paisajísticos más destacados de nuestra región.

Las abundantes aguas que se infiltran desde las zonas culminantes se dirigen hacia el oeste donde se sitúan sus principales surgencias: el Cuervo y el Júcar.

Su culminación está formada por una inclinada superficie de erosión que presenta un paisaje kárstico, con numerosas simas y dolinas. El agua se precipita desde una amplia plataforma formando una doble cascada, después de recorrer sus primeros metros.

La flora de esta zona protegida es rica y variada, con un total de 21 especies de orquídeas, vegetación ripícola arbustiva y arbórea formada por olmos, sauces, avellanos, arces, acebos y boj, entre otros, en el entorno de las cascadas y el río.

La Toba se encuentra tapizada por una maraña de musgos que conforman una de las comunidades más representativas de Castilla-La Mancha.

El hábitat dominante son los pinares de pino silvestre donde se desarrollan especies incluso amenazadas. La variedad de hábitat y vegetación propician una importante fauna en esta zona, adaptada a las duras condiciones climatológicas. Un clima caracterizado por temperaturas frescas y moderadas precipitaciones. De este modo podemos encontrar multitud de especies protegidas como la ardilla, el musgaño de cabrera, el mirlo acuático y la lavandera cascadeña. El gavilán, el águila culebrera o el azor, así como el gato montés e incluso diversas especies de murciélagos, son otras de las especies de que podemos encontrar en esta zona.

Las Majadas

Otro de los atractivos turísticos de la Serranía de Cuenca lo encontramos en Las Majadas: una villa enclavada en la sierra del mismo nombre, situada al norte de la capital conquense, donde mantienen una interesante artesanía de muebles de madera.

A un kilómetro del pueblo y muy cerca de la Ciudad Encantada descubrimos el paraje natural llamado Los Callejones de Las Majadas.

Sin duda se trata de uno de los rincones más bellos de la geografía conquense. Una formación geológica en la que la acción erosiva del agua, el viento y el hielo ha dejado su huella en la roca, dando lugar a una especie de callejones de piedras con formas singulares que nos recuerdan a puentes, arcos, puertas, plazas o monolitos.

A 10 kilómetros de este paraje encontramos El Hosquillo, un parque cinegético natural situado en un valle en el que habitan osos, corzos, ciervos, gamos y muflones.

En el Parque Natural están presentes más del 90% de las mariposas protegidas de Castilla-La Mancha

Una de las características más significativas del Parque Natutal de la Serranía de Cuenca es la gran diversidad de mariposas diurnas que encontramos en su interior. Según publicaciones recientes, se han llegado a inventariar 137 especies de mariposas diurnas. Una cifra que representa el 59,5% del total Peninsular, convirtiéndose el Parque Natural de la Serranía de Cuenca en el segundo Espacio Natural Protegido con mayor diversidad de ropalóceros de España.

Un lugar donde se han localizado 11 especies de mariposas protegidas. Además, según el Catálogo de Especies Amenazadas de Castilla-La Mancha (Decreto 33/98) en total existen 12 especies de mariposas diurnas con la categoría de “interés especial”, por lo que en la Serranía de Cuenca están presentes más del 90% de las mariposas protegidas de la región.

Entre las mariposas protegidas con mayores problemas de conservación, una distribución muy restingida de sus poblaciones y con una baja densidad de las mismas encontramos; Parnassius apollo, se encuentra en las zonas más altas de la Serranía de Cuenca; Maculinea arion, es una de las mariposas más conocidas y estudiadas de la zona que destaca por su peculiar ciclo biológico; Lolana iolas cuya conservación radica en la conservación directa de su planta nutricia, el espantalobos, y Erebia epistygne, localizada sobre terreno calcáreo y muy cerca de las vías pecuarias que recorren el territorio conquense. En el Parque Natural de la Serranía de Cuenca podemos encontrar además dos polillas que también están citadas en el CREA como son la Isabelina, la mariposa nocturna más bella y estudiada de la Península Ibérica, así como la polilla diurna Zygaena ignifera, de colores rojos y negros, poco abundante y con un estatus de conservación muy delicado.

Monumento Natural de los Palancares y Tierra Muerta

Este paraje natural se encuentra en la provincia conquense, en los términos municipales de Cuenca, Palomera y La Cierva.

Se trata de uno de los conjuntos kársticos más importantes de España y el Monumento Natural más extenso de Castilla-La Mancha, con un conjunto de torcas que constituyen su valor más representativo, además de dolinas, simas, sumideros y lapiaces.

Las torcas son formas del modelado kárstico, consistentes en depresiones del terreno muy espectaculares que han sido provocadas por el hundimiento del techo de las cavernas como resultado de un lento proceso de erosión producido por el agua que se infiltra a través de pequeñas fracturas y disuelve el componente calizo de las rocas.

En el monte de Los Palancares se encuentra la mayor concentración de torcas del Sistema Ibérico Meridional. Cada una de ellas tiene su propio nombre, de raíces populares, como la torca de la Novia, del Lobo, o del Agua.

Se trata de un espacio protegido que alberga un yacimiento paleontológico denominado Las Hoyas. En la actualidad está considerado como uno de los más importantes de nuestro país por la variedad y buen estado de conservación de sus fósiles.

Las formaciones vegetales dominantes son los pinares. Entre su fauna encontramos especies de aves rupícolas como el águila real y el halcón, así como varias especies de quirópteros y avifauna diversa.

Geología privilegiada

La Serranía de Cuenca destaca por el paisaje singular que conforman las formas geológicas que han quedado esculpidas en las rocas calcáreas a consecuencia de la erosión constante del agua sobre las mismas, convirtiendo a esta zona en una referencia nacional para el estudio del karst.

La geología de la Serranía cuenta además con la presencia de pliegues y fallas, dando lugar a la formación de relieves estructurales, condicionados por la disposición de los estratos.

Otro de los encantos de este Espacio Natural Protegido reside en la conservación de series estratigráficas de alto valor, es decir, acumulaciones de rocas que nos muestran cómo eran las condiciones de sedimentación de hace cientos de millones de años y ayudan a los expertos a entender cómo fue la evolución geológica de la zona.

Las rocas de la Serranía esconden además restos paleontológicos, de mamíferos de la Era Secundaria o restos de huevos de dinosaurio.

Rasgos geológicos de interés que están contemplados en la Ley 9/1999 de Conservación de la Naturaleza de Castilla-La Mancha como elementos geológicos de protección especial.

A pesar de las peculiaridades propias de cada una de las sierras de pequeño tamaño que conforman el relieve de la Serranía de Cuenca, existen propiedades comunes a todas ellas como por ejemplo que la mayoría están constituidas casi exclusivamente por rocas calcáreas, formadas en el Mesozoico, principalmente en el Jurásico y Cretácico, albergando un importante número de elementos kársticos como dolinas (conocidas popularmente como torcas), cuevas y travertinos (tobas).

Entre estas sierras, los ríos se encajan dando lugar a hoces y cañones fluviales de gran belleza. El río Júcar se convierte en elemento central del Parque dando lugar a un estrecho cañón con escarpes que superan los 200 metros de desnivel.

Ríos que bañan el Parque

El Parque de la Serranía de Cuenca está bañado por dos grandes ríos, de cuencas diferentes, como son el Júcar y el Escabas. Éste último nace de la suma de diferentes arroyos cerca del paraje denominado el Hosquillo e incorpora el arroyo de las Truchas, considerado como vedado de pesca. Un tramo en el que se pueden observar las primeras truchas comunes.

El discurrir del río Escabas dentro del Parque tiene consideración de aguas de alta montaña. El barbo es una de las especies piscícolas que elige las aguas limpias de los cauces de este Espacio Natural Protegido. La arteria principal del Parque es el río Júcar. A un kilómetro aguas arriba del puente que lo cruza en Tragacete está el primer tramo libre de pesca, aunque los cebos que se pueden utilizar están limitados para reducir la mortalidad de las truchas de pequeño tamaño.

El primer aporte impotante de agua que obtiene el Júcar se lo da al arroyo de la Herrería de los Chorros: único refugio de pesca en la provincia de Cuenca.

La zona de alta montaña del Júcar termina a la entrada del embalse de la Toba donde el río tiene dos importantes aportes: el arroyo del Boquerón en su margen izquierda y el manantial de Fuencaliente a su derecha.

En todos los cortados del Júcar existe trucha común, barbos mediterráneos, bermejuelas y cachuelos, entre otros.

Aprovechamiento forestal

En el Parque Natural de la Serranía de Cuenca, además de los elementos de origen estrictamente natural, destaca la intervención que ha tenido el hombre a la hora de configurar y conservar los terrenos incluidos en este Espacio Protegido, obteniendo una serie de productos del monte que le han servido para satisfacer sus necesidades básicas y para obtener unos rendimientos económicos.

De este modo, los aprovechamientos forestales actuales del Parque Natural correponden en su mayoría a recursos naturales renovables clasificados en maderables, así como a aprovechamientos de origen vegetal, ganaderos y de fauna silvestre (caza y pesca).

Los aprovechamientos maderables han jugado históricamente un papel relevante en los terrenos del Parque Natural, siendo el que mayor rendimiento económico ha generado hasta la fecha.

Los terrenos de este paraje son fructíferos para la recolección de diversos tipos de setas comestibles.

Otro aprovechamiento vegetal lo encontramos en las leñas de boj, destinadas a ornamentación en floristería.

El tipo de ganado por excelencia en la Serranía de Cuenca es el lanar, en menor medida el vacuno y el caprino, y mucho más escaso todavía los caballos y reses bravas.

En relación a la caza, el aprovechamiento se realiza a través de la Reserva de Caza de la Serranía y los cotos privados, limitándose casi en exclusiva a las especies de caza mayor como el ciervo, la cabra montés, el jabalí y el corzo, así como el gamo y el muflón.

El deporte de la pesca se realiza en los ríos Júcar y Escabas, alternando en estos cursos los tramos vedados de pesca con los cotos dedicados a pesca sin muerte y los tramos libres.

La especie principal es la trucha común, aunque también se puede obtener capturas de barbo y boga.

El turismo rural de la Serranía de Cuenca fomenta el desarrollo sostenible y evita la despoblación

El medio rural desempeña un papel relevante, aunque no siempre valorado en su justa medida, como pulmón verde en medio de la contaminación. Con el objetivo de preservar este entorno y su biodiversidad, intentando frenar la despoblación de las zonas rurales, se han puesto en marcha diferentes planes y estrategias de desarrollo sostenible en Castilla-La Mancha, contando con ayudas procedentes de Europa.

La conservación de los paisajes autóctonos y la recuperación de los espacios degradados es la base para conseguir un medio rural sostenible en el que se aprovechen los recursos propios de cada comarca, fomentando así el desarrollo de actividades forestales, ganaderas, agrícolas o cinegéticas.

Con el fin de diversificar las rentas de los agricultores y ganaderos se empezaron a crear alojamientos turísticos en el medio rural. De manera paralela al desarrollo de la oferta turística se ha producido un incremento en el número de espacios naturales protegidos en la región, convirtiéndose en la principal fuente de ingresos de algunas zonas. En lo que respecta a la Serranía de Cuenca, pueblos de la comarca como Villalba de la Sierra, Uña, Tragacete, Huélamo, Beamud, Zafrilla, Valdemeca o Majadas, cuentan con un potencialidad suficiente como para hacer del turismo rural una estrategia de desarrollo que posibilite a sus habitantes los recursos necesarios para establecer su residencia de forma permanente en estos pueblos, evitando así la despoblación de la mano de un desarrollo sostenible.

Gran riqueza faunística

La comunidad faunística del Parque Natural de la Serranía de Cuenca es mayoritariamente de corte mediterráneo, con una amplia variedad zoológica.

El 76% de las 229 especies de vertebrados que conviven en el Parque están incluidas en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas. De este modo encontramos 156 especies de aves, 40 de mamíferos, 14 de reptiles, 11 de peces y 8 de anfibios.

Los escarpes y cortados rocosos asociados a los valles fluviales de los ríos que atraviesan este Parque y sus afluentes poseen una gran importancia faunística ya que suponen el hábitat de nidificación de las rapaces rupícolas más emblemáticas. Entre ellas destaca el águila-azor perdicera que cuenta en este paraje con la única pareja a nivel provincial localizada en zonas de altas montaña.

En el Parque podemos encontrar además varias parejas reproductoras de águila real y halcón peregrino.

Entre los necrófagos destacan el alimoche, el buitre leonado, quien ha aumentado en el Parque su población considerablemente en los últimos años, y el búho real.

El medio acuático del Parque mantiene un estado de alta calidad de las aguas. En la pirámide aparece la nutria, que ocupa la totalidad de los cauces permanentes y explota de forma periódica los temporales. Además, supone un freno natural para la expansión de especies exóticas.

El mirlo acuático, el martín pescador y tres especies de lavanderas conviven también en los cauces de los ríos de este Espacio Natural Protegido.

Los cursos fluviales son utilizados en las migraciones, destacando el paso esporádico del águila pescadora, la cigüeña negra y, como nota curiosa, del halcón de Eleonora.

La avifauna acuática se caracteríza por la presencia reproductora de zampullín chico, anade real y cerceta común, ésta última encuentra en la laguna uno de los pocos lugares de cría a nivel nacional. En invierno, la comunidad se enriquece con la presencia de la garza real, el pato cuchara o el cormorán grande.

La ranita de San Antonio, el sapillo pintojo meridional y el sapillo moteado conforman el elenco de anfibios.

El hábitat dominante del Parque Natural de la Serranía de Cuenca son los bosques, con una amplia y variada comunidad puramente forestal. El rapaz forestal más abundante en la Serranía es el gavilán, aunque también encontramos al águlila calzada, el ratonero común y el águila culebrera. El carabo es la rapaz nocturna con mayor representación en el Parque.

El buen estado de conservación de los bosques permite la existencia de quirópteros de preferencias forestales como el murciélago de bosque y el murciélago orejudo septentrional.

Entre los mustélidos, el más frecuente es la garduña y entre los ungulados, el jabalí. También resulta frecuente la presencia del venado, el corzo o la cabra montés, acompañados de dos especies no autóctonas como son el gamo y el muflón.

Dentro de los invertebrados destacan especies singulares como el cangrejo autóctono denominado cangrejo de pinzas blancas.

Entre los insectos podemos encontrar a las amenazadas libélulas en los soleados riachuelos de montaña del Parque, así como a dos grandes escarabajos xilófagos amenazados a nivel regional: Lucanus cervus y Buprestis splendens.

La sequía estival y el fuerte contraste térmico son las principales características de su climatología

El clima dominante de la Serranía de Cuenca es mediterráneo continental y se caracteriza por una marcada sequía estival y un importante contraste térmico entre el verano y el invierno. En las zonas más elevadas son frecuentes las tormentas estivales, contribuyendo al mantenimiento verde de los pastos y del ganado ovino trashumante.

Climáticamente se pueden diferenciar varios pisos; el superior (más de 1.500 metros), el medio (entre 1.200 y 1.500 metros) y el inferior (menos de 1.200 metros).

La litología dominante de la Serranía de Cuenca es calcárea como resultado de los antiguos depósitos marinos del periodo Cretácico y Jurásico. Los tipos de suelo que encontramos son muy variables, desde suelos profundos y desarrollados, en las vegas de los principales ríos, muchas de ellas roturadas y ocupadas por cultivos, hasta suelos sin ningún desarrollo como ocurre en los lapiaces, rocas, escarpes y canchales. Sin embargo, también se han localizado materiales silíceos.

La topografía de la zona conlleva aspectos relativos a la pendiente, orientación y altitud, condicionando el tipo de vegetación y favoreciendo el desarrollo de microclimas locales. De este modo, en los cañones y hoces encontramos tilares y bosques mixtos exigentes en ambientes húmedos y frescos, microlima creado al resguardo de las paredes calizas que lo flanquean.

En la Serranía de Cuenca, la proximidad del nivel freático a la superficie favorece además la presencia de vegetación higrófila, tanto la asociada a los principales cursos fluviales (alamedas y saucedas), como a las zonas húmedas (lagunas, turberas, prados húmedos y juncales).

Riqueza florística de la Serranía de Cuenca

La historia geológica ha contribuido en gran medida en la riqueza florística que alberga la Serranía de Cuenca, favoreciendo la llegada de especies en función de las características climáticas de cada época. De este modo, pueden encontrarse especies de origen mediterráneo, norteafricano y eurosiberiano en esta zona.

Los pinares han sido favorecidos frente a los bosques de frondosas, y los pastos se han mantenido y han aumentado su tamaño gracias a la tradición ganadera trashumante.

En el piso superior (más de 1.500 metros), dominan los pinares de pino albar, los cuales enriquecen su cortejo florístico con sabina rastrera y brezales. El aspecto de estos bosques va acompañado de acebos, tejos y robles, entre otros, aunque las formaciones más bellas son aquellas en las que participan los sabinares rastreros, transformando la superficie del terreno en una auténtica piel de leopardo.

El piso medio (1.200-1.500 metros), es el más extendido dentro de la Serranía de Cuenca. En él dominan los pinares de pino negral, asociados a robledales, sabinares albares y bosque mixtos eurosiberianos.

Al pie de cantiles, hoces y cañones encontramos avellanares, fresnos y olmos de montaña y chopos temblones.

Sobre substratos arenosos dominan los pinares de pino rodeno, y en los márgenes de los ríos de esta bella Serranía conquense se agolpan las alamedas, choperas, temblares y saucedas.