El manuscrito, conservado en la Biblioteca Nacional como anónimo y sin datación concreta, contiene un repertorio de piezas de cantería organizadas por grupos, con un orden creciente de dificultad, acompañadas de textos escuetos que aportan explicaciones de carácter práctico.

“Sus contenidos responden a los de un cuaderno del taller o cartilla de aprendizaje, habituales en los talleres de los maestros de cantería de la época”, explica el autor de la investigación, profesor en la Politécnica de Cartagena, uno de los principales focos en España de investigación en cantería bajo la dirección José Calvo, autoridad en la materia.

Los dibujos de bóvedas que figuran en el manuscrito han sido claves para su datación, pues se corresponden con las monteas previas para la construcción de las bóvedas de la iglesia parroquial de Garcinarro, en Cuenca, trazada por el cantero vizcaíno Pedro de Alviz en torno al año 1544, fecha en la que se puede datar la parte final del manuscrito original, del que es copia el ejemplar que se conserva.

“La datación lo sitúa como el más antiguo tratado de cantería español, que se anticipa en algunos años a los de Hernán Ruiz y , y en más de dos décadas al primer texto impreso de la estereotomía clásica, el de Philibert de L’Orme”, resalta el investigador.

Explica, también, que “antes del siglo XVI estaba prohibido divulgar el conocimiento de cantería, sólo se transmitía oralmente y en los talleres de los canteros, que guardaban su secreto profesional con tanto celo que fueron el origen de las logias masónicas”.

Los resultados de la investigación han permitido avanzar en el conocimiento de las técnicas de construcción en piedra utilizadas por los maestros de cantería durante el siglo XVI, “fundamental para acometer actuaciones sobre el patrimonio arquitectónico existente, en los casos en los que los edificios contienen piezas de cantería, en las que resulta imprescindible el conocimiento de los modos de construcción y técnicas empleados por sus artífices de cara a plantear intervenciones respetuosas y compatibles con el monumento, que garanticen su estabilidad”, argumenta el autor de la tesis.

Las piezas de cantería, esculpidas en piedra y diferentes entre sí, son muy abundantes en los edificios singulares del Renacimiento y se puede observar en la mayoría del patrimonio arquitectónico eclesial y palaciego anterior al siglo XVIII.

La colegiata de es un ejemplo de edificio en el que se restauraron y sustituyeron, debido a los daños ocasionados por el terremoto, piezas de cantería.