También han asistido a este encuentro cultural los 11 pintores cuyas obras han pasado a formar parte del patrimonio cultural de CCM como consecuencia del Concurso de Adquisiciones que, con una dotación total de 60.000 €uros,  la Obra Social y Cultural de la Entidad viene realizando desde hace varios años. Entre los artistas seleccionados cinco realizan su actividad artística en nuestra región:  Eduardo Barco, nacido en Ciudad Real, con su obra Movito (sincopa de Movimiento), Fernando Giles, de Toledo, con su obra Van Gogh, 150 años, Fernando Sordo, residente en Toledo, con su obra Poliptico, José Luis Pastor, residente en Almagro, con su obra El Mundo de las Creencias y el pintor japonés, residente en la provincia de Toledo, Teruhiro Ando con su obra Agua nº 5.

De la abstracción geométrica a una figuración de múltiples registros.

Este Premio de Pintura de Caja Castilla la Mancha, en su sexto año, y al cual se han presentado 250 creadores artísticos, viene siendo, según comentarios del critico de arte José Marín Medina, “testigo de la mezcla y cruzamiento de tendencias y estilos que coexisten en el arte pictórico actual. Pese a ello, parece que últimamente se está operando un cierto reequilibrio, orientado a favor de dos corrientes o estrategias creadoras principales: la de una nueva y postminimalista abstracción geométrica, de tipo analítico, y la de todo un movimiento de figuraciones de registro muy variado, que van desde el verismo realista hasta la narrativa social, desde el énfasis expresivo hasta el silencio lírico y desde el registro magicista al testimonio antropológico”.

Del total de cuadros adquiridos, seis siguen estrategias figurativas bien diferenciadas: el hiperrealismo, en Agua nº 5, de Teruhiro Ando, el realismo social,  en Soledades del burgales, afincado en Bilbao, Martín Ballesteros, el paisajismo ensoñado, en Tierra de amigos, del argentino Oscar Bento, la figuración narrativa, en Van Gogh, 150 años, del toledano Fernando de Giles, la imagen fotográfica, en el Mundo de las Creencias de José Luis Pastor; y el barroquismo expresionista Sin Título de Santiago Ydañez.

Otros cuatro cuadros son de determinante abstracción geométrica: Movito de Eduardo Barco, Lienzo 121, de Vicente Fernández; Espacios borrados (serie)., de Andrés Monteagudo, y Poliptico, de Fernando Sordo.

Y los dos restantes se producen a caballo de la geometría y la figuración, entre los emblemas pop y el diseño geométrico, en El sueño del caballallero-El espejo,  de Miguel Villarino, y entre el minimalismo de las formas elementales y la monumentalidad de la estructura arquitectónica, en la obra ganadora MATERIA GRIS, de Manuel Vela.

El tema principal de la obra del ganador está centrado en la imagen arquitectónica. Se trata de una imagen que ha sido siempre esquemática, de carácter marcadamente dibujístico, pero que progresivamente se ha venido sintetizando y reduciendo a representación simbólica de lo tectónico, de lo edificatorio.

Vela logra limpiamente el diálogo preciso entre la geometría y el color, o sea, entre la perspectiva o dibujo del espacio ( un dibujo conceptual y sensible) y los matices atmosféricos de la luz y la sombra (el color-luz).

En las seis ediciones de este Premio de Pintura de Caja Castilla la Mancha han participado más de 1500 creadores procedentes del territorio español y de diversos continentes, consolidándose como uno de los Premios de Pintura más importantes en España.