Uno de los sectores afectados por la era de internet en la que nos sumergimos cada vez más desde fines del siglo veinte es el mundo laboral. Hoy en día, ya no es una rareza que los trabajadores de distintas industrias se tomen uno o dos días para trabajar de forma remota, desde sus hogares, y cada vez hay más personas que hacen esto a tiempo completo, ya sea para una única empresa o para una multiplicidad de clientes, de forma autónoma.

Un factor que es tanto causa como consecuencia del aumento del ‘teletrabajo’ en todo el mundo es que los usuarios se han acostumbrado a (y han comenzado a exigir) que los distintos productos y servicios estén disponibles las 24 horas del día, los siete días de la semana. Una cosa es que una tienda esté cerrada los fines de semana, ¡pero en Amazon quieres poder hacer compras un domingo a las tres de la mañana, si te apetece! Hoy en día, por ejemplo, incluso los inversores pueden comprar y vender acciones las 24 horas del día con los nuevos instrumentos financieros digitales ‘turbo warrants’, que cotizan de forma ininterrumpida.

Este mercado activo las 24 horas ha llevado a que no solo los sitios deban adaptar a su funcionalidad una nueva necesidad de atención continua. Para poder llevarlo a cabo, las empresas pueden programar los sitios para ser funcionales a toda hora, pero también en muchos casos deben contratar trabajadores remotos, para cubrir, sobre todo, los roles relacionados con la atención al público.

Esta nueva ‘flexibilidad’ laboral tiene sus aspectos positivos en los trabajadores, las empresas y la sociedad en general (ahora explicaremos por qué), pero también tiene ciertos impactos negativos.

Los aspectos positivos del trabajo remoto

Entre los aspectos positivos, se encuentra, por ejemplo, la reducción en la utilización de medios de transporte, ya sean privados o colectivos, para ir hasta la oficina. Esto, por supuesto, afecta positivamente al medioambiente y también libera las carreteras y mejora la calidad de vida para aquellos que necesariamente deben transportarse.

Por otro lado, también es una importante mejora en la vida de los empleados que trabajan desde casa, por que no deben invertir tiempo (¡y dinero!) en ir hasta sus trabajos. Según un estudio realizado por Nielsen, el 41 % de los españoles gastan más de una hora en llegar al trabajo.

Por otro lado, para las empresas, supone una inversión menor en recursos de espacio, electricidad y todo tipo de servicios que requieren la presencia física de los empleados en una oficina. Además, algunos estudios aseguran que el ‘teletrabajo’ aumenta la productividad de los trabajadores. ¿Qué compañía no querría eso?

Los aspectos negativos del trabajo remoto

Entre los aspectos negativos del trabajo remoto, encontramos que el trabajo remoto requiere mucha autodisciplina por parte del empleado, sobre todo si está acostumbrado a trabajar únicamente cuando es controlado por un superior.

Otro aspecto negativo es la ausencia del aspecto social: además de contribuir al bienestar de los empleados, ¡el intercambio con los colegas también contribuye a que el trabajo se haga bien! Esto se debe al proceso de constante aprendizaje que se da entre los pares.

Por último, un aspecto que puede ser negativo para algunos, pero positivo para otros es que el trabajo remoto no está atado a los intereses particulares de un país. Las empresas, mediante esta modalidad, pueden tercerizar más puestos y pagar menos por ellos en países con un costo de vida inferior. De este modo es como Amazon, por ejemplo, ha externalizado recientemente unos 3000 puestos de trabajo por fuera de Estados Unidos.

En conclusión, el trabajo remoto tiene tanto su lado positivo como negativo, así que su preferencia es más una cuestión de gusto. Lo que sí es un hecho es que los avances tecnológicos que hacen posible el ‘teletrabajo’, han hecho que los usuarios se vuelvan mas exigentes en cuanto la inmediatez, así pues, obligando a que las empresas se adapten.