“Es preciso”, señalan, “realizar más recortes coordinados de los tipos de interés, según proceda. Los gobiernos deberían presentar programas de inversión de infraestructuras así como medidas para la creación de ‘empleos verdes’ a través del desarrollo de energías alternativas y el ahorro y conservación energéticos. Hay que introducir medidas de gastos e impuestos directos a fin de apoyar el poder adquisitivo del asalariado medio y bajo”.

Como gran parte del sistema financiero está siendo mantenido por los contribuyentes públicos, los sindicatos insisten en que los gobiernos han de adquirir participación accionarial y actuar como inversores activistas para proteger el interés público y asegurar que los contribuyentes sean reembolsados. “Aparte de las medidas inmediatas, los gobiernos del G7 deben trabajar para asegurarse de que no se produzca otra crisis de este calibre. Hay que empezar a trabajar sobre una nueva arquitectura reguladora que cubra no sólo los bancos sino también el sistema financiero paralelo”, añaden los sindicatos.

Esta llamada a la acción por la crisis surge después de la movilización de más de un millón de trabajadores de sindicatos en 123 países de todo el mundo el 7 de octubre, la Jornada Mundial por el Trabajo Decente. La principal petición de la Jornada Mundial estuvo centrada en una transformación fundamental de la economía global en contraste con los antecedentes de la actual crisis.