Desgraciadamente no tengo ni la menor idea de arte y mucho menos la suficiente técnica y sobre todo sensibilidad para pintar. Lo que sí sé y confirmo es que tengo muchos y buenos conocidos dentro del mundo de la pintura en Albacete (no voy a citar nombres), con los que me suelo reunir y hablar con frecuencia al respecto de las muchas y variadas dificultades que todos tienen para vivir de lo que más les gusta, aman y por lo que han luchado toda su vida, como es la pintura.

Sale a colación en esta opinión el tema de y sus “pinturas inacabadas” (en relación con el contrato que este artista tiene con el Ayuntamiento de Albacete), así como lo que suele cobrar el citado artista por sus obras.

Decía que no tengo ni idea de arte, y lo repito, pero lo que sí sé (por lo que me cuentan estos profesionales conocidos) es que el mundo del arte siempre ha estado al arbitrio de los grandes galeristas, comisionistas, marchantes de arte y salas de alto standign que son los que encumbram y son capaces de poner en valor a unos artistas y a otros no. En esto, como en todo, ha tenido siempre mucho que ver el “roce político” de turno que determinados artistas hayan tenido.

La inmensa mayoría de los pintores que yo conozco consideran que la pintura, en tanto que una variable de la Cultura, debería de ser mucho más asequible para todos y no estar al arbitrio de la especulación de marchantes y demás como antes citaba.

Al respecto de este tema puedo asegurar que la inmensa mayoría de los pintores de Albacete, que además muchos se han tenido que ir a vivir fuera, no están muy por la labor de determinadas gestiones que se vienen realizando en materia de inversión y promoción cultural, y mucho menos que se paguen cifras elevadas por algunas obras mientras otros tantos artistas de Albacete se las ven y se las desean para poder exponer en alguna sala (por falta de las mismas), y todo ello poniendo ellos mismos dinero.

Este tema considero, como aficionado al arte en general, que daría mucho para hablar y que, hoy en día, constituye una de las grandes asignaturas pendientes que España (de manera general) tiene en materia cultural.