No se puede ni se debe banalizar el tema de los presos políticos sin saber qué se dice y sin conocer la historia más reciente de nuestro País, especialmente los que sufrieron el franquismo.

Todavía quedan vivos en España muchos presos políticos (y sus familiares) de la represión y la dictadura franquista que se dejaron la piel y su vida por conseguir esta Democracia imperfecta pero que a algunos les sirve para jugar a dictadores y demócratas, y hasta a independentistas.

¡Por ahí no!

RESPETO Y DIGNIDAD para los presos políticos de verdad que en países dictatoriales sufrieron penurias de todo tipo.

Independientemente de que pueda existir libertad de expresión, constituye un atentado a la ética y la moralidad banalizar este tema para el caso de Cataluña, y demuestra una falta sensibilidad y de cultura política que es una auténtica vergüenza y un despropósito.

¡Hasta dónde puede llegar el fascismo radical independentista, y sobre todo el odio y el rencor hacia todo lo que suene a España y español. No todo vale, ni siquiera en Democracia. Todo debe de tener un límite!

Una cosa es que haya políticos presos que se han saltado la Ley a su antojo, y otra muy distinta que en España existan presos políticos. ¡A ver si sabemos diferenciar!

En la foto adjunta, presos republicanos trabajando en la construcción del canal del Bajo Guadalquivir, tras la Guerra Civil, y durante la dictadura franquista. ¡Esos sí que eran Presos Políticos!