Hay algunos/as que están criticando el hecho de que el Ayuntamiento de Albacete haya prohibido el “botellón” en la Feria; incluso otros/as quieren comparar el hecho de que por qué no se cierran también las carpas (bares) donde se consume alcohol.

Creo, sinceramente, que se pierden los papeles, porque, ¿digo yo?, qué tendrá que ver el ámbito privado desde el punto de vista empresarial, regulado, controlado, acotado y sometido a ciertas normas cívicas y salubres, con el hecho de que sea el propio Ayuntamiento de la ciudad el que promueva y fomente el uso del alcohol; los comas etílicos; los altercados que se producen en las vías públicas donde tienen lugar estos botellones; la suciedad, deterioro y rotura del mobiliario urbano; el propio hecho de que haya que poner hasta ambulancias y coches de policía en los entornos donde se va a producir dicho botellón como medida ante posibles “problemas” de todo tipo; pero sobre todo, lo más importante, está en juego, ni más ni menos, que la salud y la vida de nuestros jóvenes, muchos de ellos menores de edad.

Ya es malo que algunos (no todos, que duda cabe) de nuestros jóvenes no vean diversión más allá de buscar refugio en “locales privados” donde se vende alcohol, como para que tengan, además, que ser las administraciones las que, desde lo público, tengan que facilitarles la labor para poner en peligro su salud, integridad y dignidad.

Si alguno/a piensa que esto de prohibir el “botellón” es un atentado a la libertad, como están intentando esgrimir con argumentos absurdos y nada coherentes, pienso, aun respetando todas las posturas, que se encuentran muy equivocados.

Que las Administraciones Públicas puedan poner a disposición de nuestros jóvenes espacios públicos para beber y beber, que es el único fin que tienen estos “botellones”, y que es a lo que se va, sería un atentado premeditado, a sabiendas, a la salud, dignidad y valores de nuestros hijos y nietos.

Si queremos transmitir otros valores a nuestros jóvenes que no pasen por beber y beber en perjuicio de su salud, lo que hay que hacer, desde esas mismas administraciones públicas, y desde la sociedad civil, es procurar poner a su disposición espacios culturales y de ocio alternativos (música, deporte…) donde realmente se socialicen y convivan entre sí.

Ya sé que ahora vendrán los más “listos de la clase” a dar lecciones sobre “libertades”, “prohibiciones” y cosas parecidas, están en su derecho, pero desde luego no comparto en absoluto sus manifestaciones y “lecciones”.

En todo caso, lo que se está haciendo desde el Ayuntamiento de Albacete es, simple y llanamente, aplicar la Ordenanda reguladora de los espacios públicos de Albacete y que resumido dejo aquí por si a alguno/a le puede interesar saber de qué se habla y cómo está regulado:

BOLETÍN OFICIAL DE LA PROVINCIA DE ALBACETE DEL MIÉRCOLES, 5 DE JUNIO DE 2013

Sección tercera. Administración Local

AYUNTAMIENTO DE ALBACETE

ANUNCIO

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La Ordenanza reguladora de los espacios públicos de Albacete para fomentar y garantizar la convivencia ciudadana y el civismo fue aprobada por el Pleno del Ayuntamiento en sesión de fecha 24 de febrero de 2011 y publicada en el “Boletín Oficial” de la Provincia n.º 35 de fecha 23 de marzo de 2011.

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Texto refundido de la Ordenanza reguladora de los espacios públicos de Albacete para Fomentar y garantizar la convivencia ciudadana y el civismo.

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Capítulo VI.– De la concentración de personas y de la “práctica del botellón”.

Artículo 35.– Fundamentos de la regulación

  1. La regulación contenida en este capítulo se fundamenta en la protección y el respeto al medio ambiente, el derecho al descanso y tranquilidad de los vecinos, la protección de la salud pública y la salubridad, la protección de los menores de edad frente al consumo de alcohol, el derecho a disfrutar de un espacio público limpio y no degradado, la ordenada utilización de la vía pública, regulando el uso y el disfrute de los espacios públicos, sancionando su utilización abusiva y excluyente que perturbe la normal convivencia ciudadana.
  2. La regulación de este capítulo se refiere a las concentraciones de personas que puedan afectar, dañar o perturbar los bienes protegidos en el apartado anterior.
  3. La regulación a su vez de este capítulo se aplica sin perjuicio de otras normas que regulan de forma específica la venta de bebidas alcohólicas y su expedición o servicio a menores de edad.

Artículo 36.– Normas de conducta

  1. No está permitida la “práctica del botellón” en el ámbito de aplicación de esta Ordenanza definido en el artículo 4.
  2. A estos efectos se entiende como “práctica del botellón” el consumo de bebidas, preferentemente alcohólicas, en el ámbito de aplicación de esta Ordenanza, cuando como resultado de la concentración de personas o de la acción de consumo, se pueda causar o se causen molestias a las personas que utilicen el espacio público y a los vecinos, deteriorar la tranquilidad del entorno o provocar en él situaciones de insalubridad.
  3. En cualquier caso, deberán observarse las normas establecidas en esta Ordenanza sobre limpieza y depósito de residuos, estando prohibido arrojar al suelo o depositar en los espacios públicos recipientes de bebidas como latas, botellas, vasos o cualquier otro objeto.

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