Ya lo aventuró Ortega y Gasset en su “España Invertebrada” en el año 1922 (fecha de su publicación)​ en la que analiza la crisis social y política de la España de su tiempo. Todo sigue casi igual (o peor), seguimos buscando nuestra identidad como españoles. Aún seguimos trabajando cada uno por su cuenta (sin pensar en la colectividad como País). Efectivamente, como dice mi maestro y profesor de Historia (de hace ya unas cuantas décadas), Daniel Sánchez Ortega, “esta nación está enferma”, sin remedio, diría yo. Y así seguimos viendo pasar el tiempo, viendo como otros avanzan en lo social, en lo económico, en la concepción de país, en la identidad de Estado y por tanto en la planificación de sus estructuras básicas como el resto de nuestros países colindantes.

Al igual que en las malas ganaderías de los toros bravos se hace necesario refrescar la sangre para purificar la raza y hacerla brava (y noble), a los españoles nos pasa lo mismo, necesitamos una transfusión total de la sangre (al parecer no muy ‘noble’) que nos haga ver, con otros ojos, que solo bajo el empuje de la colectividad y el trabajo conjunto es posible sacar este País hacía adelante; de ello también habla algo el filosofo y periodista Ortega y Gasset (sobre nacionalidades e independentismos).

Nuestro problema, según siempre Ortega, radica en nosotros mismos como españoles, en la idea de que no tenemos conciencia de ello, y mucho menos de juntarnos para estructurar un País y poder convivir en armonía y con unas bases sólidas y definidas que nos permitan avanzar. Es decir: ¡no tenemos conciencia de PAÍS! (hablo en su totalidad, dentro de su conjunto, ya sé que muchos sí lo tienen). Porque, me pregunto, y es solo un ejemplo, ¿alguien conoce algún país de los llamados desarrollados donde se tiren los “trastos” a la cabeza (por ejemplo en lo deportivo), no por ser de uno u otro equipo, sino por ser de comunidades autónomas o ciudades distintas?.

Pues eso, y eso solo en lo deportivo ya no hablamos de lo económico, lo social, lo político, lo fiscal… por no hablar de las diferencias estructurales por ejemplo en materia sanitaria, educativa, inversiones sociales de todo tipo, etc., etc.

Acabo con una frase, también de Ortega, que dice mucho en su análisis y concepto (para quien quiera entender y comprender): “En los motines que la escasez provoca suelen las masas populares buscar pan, y el medio que emplean suele ser destruir las panaderías”, de su libro “La rebelión de las masas”. Esto puede servir como símbolo del comportamiento que en más vastas y sutiles proporciones usan las masas actuales frente a la civilización que las nutre.

En fin… como diría Forges, ¡País!.